BP resurge en España con buenos resultados en 2025, gracias a los mayores precios de petróleo y gas natural. Y es que elevó ingresos, dejó las pérdidas y volvió a beneficio. Recuerden a nivel mundial ganó unos 1.090 millones de euros.
La filial española ha dado alegrías a su matriz, la petrolera británica, que en el último año está afrontando una redefinición estratégica, apostando por crecer en sus negocios tradicionales (petróleo, gas y queroseno -combustible que usa la aviación y en el que es líder mundial-) tras deterioros millonarios en sus negocios de la transición energética, y varios cambios en su cúpula (tanto de CEO como de presidente). Y todo esto en un complejo contexto geopolítico y en que vuelva a primar la economía sobre la ecología (como se ha visto en los pasos atrás de fondos -(BlackRock, JP Morgan, Goldman Sachs, Apollo y Brookfield, entre otros- y de empresas.
Los ingresos de la filial han crecido un 7,9% en 2025, hasta 9.103 millones de euros, según recoge la última memoria anual. La actividad de productos petrolíferos continúa siendo su gran aportados de ingresos, con 6.975 millones, aunque la cifra ha sido un 5,3% menor a la del año precedente. Le sigue el negocio de gas, que ha duplicado su facturación, alcanzando 1.944 millones. Además, las ventas en España han ganado peso, aportando 6.941 millones, mientras las internacionales han descendido, algo en lo que puede haber influido el complejo contexto geopolítico que hay en los últimos años.
Y en resultado neto, la filial ha dejado pérdidas y ha vuelto a beneficio, obteniendo 223 millones. Una buena noticia y más teniendo en cuenta que aquí emplea a 1.285 personas y su principal activo es la refinería de Castellón. Esta última fue la primera del mundo que recibió la certificación CORSIA para la producción de combustibles sostenibles de aviación (SAF). Cabe recordar que hoy el SAF (producido a base de residuos orgánicos, biomasa, o la suma de CO2 capturado e hidrógeno verde) se mezclan con el queroseno tradicional para reducir las emisiones de CO2 de los aviones y la normativa europea obliga a que los aeropuertos incorporen un mínimo de un 2% de SAF desde 2025, un 6% en 2030 y un 70% en 2050.
Es cierto que la petrolera británica también tiene otros negocios en nuestro país. Por ejemplo, figura en tercera posición en gasolineras (cerró el año pasado con 712), sólo por detrás de Repsol y Moeve (antes Cepsa); y apuesta bien por el hidrógeno verde, es decir, por producirlo al lado de donde se va a consumir, que es donde antes será rentable, y no por la locura de transportarlo, como quiere Enagás. En concreto, ha terminado de construir una planta de hidrógeno verde con Iberdrola, que empezó su fase de pruebas este verano, y también tiene una alianza para recarga de vehículos eléctricos con la eléctrica que dirige Ignacio S. Galán. Un proyecto que se ha beneficiado de diferentes apoyos financieros de las Administraciones Públicas y de los fondos europeos.
Hace poco más de un mes, la petrolera británica ha vendido su filial solar Lightsource por su elevada deuda y el cambio de estrategia, pese al buen rumbo en resultados: cerró el semestre con más ingresos y un 235% más de beneficio por el encarecimiento del petróleo y del queroseno tras el conflicto de Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz.