Una familia rechazaba que se le impartiera a su hija de 10 años una “charla afectivo sexual” en el colegio. El colegio amenazaba a los padres de la niña con considerar como una “falta injustificada” su ausencia de la charla. Se trataría pues, de una combinación de la corrupción de menores -a la que alude Santiago Abascal y Carla Toscano- y, en este caso, además, de una persecución a la familia de la alumna.
Ahora, recoge Navarra Confidencial, los padres denuncian que el colegio llamó al centro médico para indagar sobre si su hija estaba enferma o no, y si la ausencia a la charla tenía una justificación médica o no. Los padres denuncian esta intromisión y estudian llevar a cabo acciones legales contra el centro al haberse podido cometer un delito de intromisión en la intimidad.
El mismo medio apunta a que no es casualidad que este hecho haya tenido lugar en Navarra, concretamente en el colegio público de Obanos. La Comunidad Foral se ha convertido en un laboratorio de investigación de la ideología de género gracias al controvertido programa de adoctrinamiento Skolae, un buen ejemplo de cómo la mayoría puede usar las instituciones para imponer a la minoría su ideología, usando como herramienta el poder gubernamental y la red educativa.
El programa en cuestión fue impuesto por el Gobierno foral de Navarra, sin tener en cuenta para nada la opinión de los padres a quienes corresponde la educación sexual de sus hijos, según recoge, por cierto, la Constitución en su artículo 27,3: "Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.
Según dicho programa, los niños y niñas a partir de 12 años tendrían que opinar si es verdadero o falso que "el coito anal es la práctica preferida por los homosexuales". Estos mismos niños deberán responder en un cuestionario "¿Cuántas personas me atraen en estos momentos de mi mismo sexo?" y "¿Cuántas personas me atraen en estos momentos del sexo opuesto?". Otro juego que propone este programa es el de la OCA en el que en las distintas casillas se representan familias heterosexuales, homosexuales, monoparentales y monomarentales. Los niños también podrán caer en casillas donde se besan o se casan dos personas del mismo sexo.
Además, los niños navarros de 0 a 6 años aprenderían juegos eróticos como forma de "reconocimiento de la sexualidad infantil desde el nacimiento despenalizando el reconocimiento y la vivencia de dicha sexualidad en el ámbito de la escuela y la familia". Por su parte, los de entre 6 y 12 identificarán "las diferentes voces que habitan dentro de mí, si soy chica, si soy chico, reconocer cómo suenan, qué me dicen, en qué momentos aparecen y cómo me hacen sentir"; los de 12 a 16, analizarán "el placer erótico", y los que tengan entre 16 y 18, estudiarán que, entre las causas de la violencia en jóvenes, se hallan la construcción del amor romántico y el machismo.
El proyecto del anterior Gobierno de Uxue Barkos propone inculcar a los menores que existen "múltiples sexualidades" entendiendo que la identidad sexual es una construcción social, en el que algunos pueden identificarse como binario, no binario o ninguna y que estos cánones o modelos son una "imposición de unas pautas estéticas que se convierten en formas de violencia".
Skolae fue denunciado por la Confederación Católica de Padres (Concapa), la Asociación M18 y un grupo de padres y madres a título individual ante el Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN), que en junio de 2020 anuló por defectos de procedimiento el citado programa de coeducación.
Entonces, el Gobierno de Navarra presentó un recurso de casación ante el Tribunal Supremo, el cual, el pasado mes de mayo, acordó su inadmisión a trámite, respaldando la sentencia del TSJN.
Sin embargo, y pese a ello, el actual departamento de Educación ha seguido impartiendo Skolae.