Sorprendente entrevista la del ABC de ayer domingo, día 3 de mayo. Entrevista con el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, arzobispo de Valladolid. El titular no puede ser más claro: "Queremos que la Basílica del Valle de los Caídos siga siendo basílica y tenga una entrada independiente".
Pero hombre, don Luis, no se acuerda de que el acuerdo firmado entre el ministro Félix Bolaños, 'El Bolas', previa astutísima negociación de monseñor Cobo con el Gobierno es el que ha posibilitado todo el proceso de negociación del Valle y toda la profanación -ya iniciada con los buscahuesos- de una basílica pontificia.
Argüello no es el más idóneo para defender a Cobo y los dos deberían replantearse que no es bueno acariciar a la víbora: antes que después, la cornuda termina por morderte la mano
En definitiva, el Gobierno Sánchez le ha tomado el pelo a monseñor Cobo. Sánchez se ha crecido y, tras contemplar cómo la jerarquía eclesiástica española no solo no se rebelaba contra la profanación de una basílica católica -y pontificia- sino que encima daba un paso más en esa profanación colocando al lado del altar una 'resignificación', que no sólo es sectarismo sino blasfemia, y que introducía un misil masónico, justo al lado del altar, concluyó que "ancha es Castilla", que estos curas son idiotas y podemos mojarles la oreja cuantas veces queramos.
Resulta patético que ahora Argüello, en un intentado de desfacer el entuerto creado por Cobo, aunque naturalmente sin desautorizar al cardenal de Madrid, se vea obligado a pedir, por favor, señor Bolas, una puerta independiente por la que se entrar en la Basílica... ¡que tiene bemoles la copla!
Al mismo tiempo, Argüello expresa, en la misma entrevista con el ABC, su petición de que no se utilice políticamente al discurso del Papa León XIV ante el Congreso de los Diputados.
Pues hombre, con el precedente del 'Cobogate' en Cuelgamuros, no sé yo si le van a hacer mucho caso. Otrosí: ¿han informado los obispos españoles al pontífice del lío en que le están metiendo? No sólo está el peligro de que se malinterprete al Papa. Eso lo doy por seguro. Lo malo es que le insulten al Papa en el Congreso, el idiota de Gabrielito Rufián monte uno de sus numeritos groseros ante los que sólo caben dos posibilidades: o abandonas el hemiciclo o les da un par de bofetadas.
Cualquier periodista parlamentario sabe cómo se las gastan los progres que controlan la Cámara.
Pero es que, además, monseñor Argüello no puede afrontar ahora con la necesaria firmeza, la condena moral de un Gobierno perverso como el actual, al menos por los dos charcos en los que se ha metido.
El primero alabando a la blasfema Rosalía, a la que la Conferencia Episcopal, en un momento de enajenación mental transitoria, entregó el premio Bravo de la comunicación. La pía Rosalía todavía se debe estar riendo.
Discurso del Papa León XIV ante el Congreso de los Diputados: ¿han informado los obispos españoles al pontífice del lío en que le están metiendo?
Luego está la donación que la Conferencia Episcopal ha hecho al Ejecutivo, un verdadero "a bodas me convidan" para Pedro Sánchez, otro pío católico. Me refiero a cuando los obispos, no sólo apoyaron, sino que iniciaron el aplauso a una regularización masiva de inmigrantes ilegales, con una doctrina a la que el propio León XIV ha puesto coto con su "no emigren", lanzado desde África.
Por no añadir la guinda de la tarta: cuando el bueno de Argüello aceptó indemnizar a la víctima de pederastia clerical en casos ya prescritos y que la cuantía de esas indemnizaciones la decida un excura embustero, hoy defensor del pueblo, Ángel Gabilondo.
En definitiva, Argüello no es el mejor para defender a Cobo y los dos deberían replantearse que no es bueno acariciar a la víbora: antes que después, la cornuda termina por morderte la mano.
Y hay algo peor que te muerda una víbora sanchista: la confusión que causa entre el pueblo llano que ya no entiende absolutamente nada.