Una de las primeras decisiones adoptadas por el presidente estadounidense, Donald Trump, fue anunciar la retirada de su país de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un organismo de la ONU. 

Así lo explicó la Casa Blanca en su orden ejecutiva, en enero de 2025: “Estados Unidos anunció su retiro de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2020 debido al mal manejo por parte de la organización de la pandemia de Covid-19 que surgió de Wuhan, China, y otras crisis de salud globales, su fracaso en adoptar reformas urgentemente necesarias y su incapacidad para demostrar independencia de la influencia política inapropiada de los estados miembros de la OMS”. 

El pasado 22 de enero, EEUU formalizó su salida de la OMS, como recogió Hispanidad, con el consiguiente destrozo económico para este organismo, pues EEUU era uno de sus principales financiadores. 

Por otra parte, tras la pandemia de Covid, la OMS impulsó un acuerdo sobre pandemias para constituir una especie de Gobierno mundial por medio de un tratado pandémico que -con la brillante excusa de proteger la salud de los ciudadanos ante nuevas pandemias, etc.- arrebataría una parte de la soberanía de los países. 

Es decir, que el Nuevo Orden Mundial intentó conseguir, con la excusa del 'Tratado pandémico' lo más parecido a un Gobierno mundial o tiranía global, que es en realidad su último fin.

Por eso ha habido países, como Argentina, liderada por Javier Milei, que también lo rechazaron. 

Al final, la OMS consiguió aprobar su tratado de pandemia, pero sin pero sin mandatos obligatorios a los países...

Sin embargo, la última noticia en este sentido ha sido que Argentina ha formalizado su salida de la OMS, alegando que cualquier futuro acuerdo debe respetar la soberanía y la "capacidad de decisión" nacional 

A todo esto, hay que recordar la siniestra intención del director de la OMS, Tedros Adhanom, de promover el aborto hasta el mismísimo momento del parto, como también ha recogido Hispanidad. 

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En cualquier caso, la salida de Argentina de la OMS supone apuntalar la negativa de algunos países a perder su soberanía, aunque sea sanitaria.