Nueva entrevista del Obispo titular de la diócesis de Winona-Rochester, monseñor Robert Barron. La diócesis no es la más relevante, como sí lo es Barron, un creador de opinión católica en todo el país y un evangelizador a través de las redes sociales.
El invitado no es baladí, al tratarse del vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, que ha defendido que la fe cristiana debe impregnar todos los ámbitos de la vida pública, al tiempo que ha exigido una presencia más decidida de la Iglesia en el debate cultural y político.
Vance es autor del best seller de obligada lectura: Hillbilly Elegy: A Memoir of a Family and Culture in Crisis (en español, 'Elegía campesina: una memoria de una familia y una cultura en crisis'). En este libro narra el nacimiento del trumpismo en el cinturón rojo de Estados Unicos y sus memorias más personales, contadas cuando 'aún no era nadie', es decir, sin la presión de escribir siendo vicepresidente o exvicepresidente, sino cuando era un simple tertuliano político. El libro, como decimos, es una gran obra digna de lectura, pero hay un tema en el que no profundiza: su conversión. En varias ocasiones le hemos escuchado hablar de su fe o de su vida privada, puesto que su mujer no es católica, o de cómo sus tres hijos, ahora cuatro, han 'decidido' compartir fe con el y optar por la comunión. Este año, Vance se animó a explicar un poco más sobre su conversión y ha publicado sus memorias espirituales, Communion: Finding My Way Back to Faith.
Vance cuenta que el nombre que eligió al bautizarse es Agustín, por san Agustín, figura en la que se centra gran parte de la entrevista, explicando que la obra La ciudad de Dios fue fundamental para su conversión y cómo le ayudó a desmontar sus prejuicios durante su ateísmo: "Era evidente que estaba ante una inteligencia extraordinaria", afirmó en relación a san Agustín.
Otra de las tesis de la obra: toda sociedad termina adorando algo, continuó la entrevista, según Vance cuando una cultura hace del dinero, el prestigio o el poder magnitudes absolutas, termina siendo una sociedad corropida, de ahí una de las apuestas de su libro: las sociedades occidentales necesitan los fundamentos culturales y espirituales que les dieron origen.
Él mismo reconoce que en su paso por Yale terminó siendo así, "adoraba el éxito", llega a decir, explicando cómo en la Universidad nadie preguntaba por la familia o los hijos, sino que lo que importaba era la procedencia, los éxitos o los salarios. Eso le llevó a depender siempre de aprobación, lo que le hizo ser una persona "esclava" de la opinión ajena.
Vance también habla de otro de sus referentes, el filósofo francés René Girard, y la teoría del deseo mimético, que le abrió la puerta a comprender las sociedades contemporáneas. Según explicó, las personas tienden a desear aquello que otros desean, y esto con las redes sociales llega a sus cuotas máximas:
Barron mostró su total acuerdo con el republicano, algo que puede verse en plataformas como X o Facebook, que se han convertido en el escenario perfecto para el mecanismo descrito por Girard: deseo, rivalidad, acusación y división.
Una hora de duración en la que el vicepresidente también dedicó tiempo a la doctrina social de la Iglesia: Rerum novarum es uno de los pilares intelectuales para él, ya que ofrece una alternativa al conflicto de clases del marxismo, además de una solucion al individualismo económico. Vance ve que el texto de León XIII reconoce conflictos entre trabajadores y propietarios, pero opta por una solución destinada al bien común, algo que remata el obispo estadounidense explicando que la doctrina social católica sostiene simultáneamente la defensa de la propiedad privada y el principio del destino universal de los bienes.
Como muestra de ello, Vance vuelve a ponerse de ejemplo, este equilibrio es especialmente exigente para aquellos que tienen responsabilidades de gobierno. Esas enseñanzas hacen que se tenga que estar en constante revisión, asegurándose que las decisiones politicas que se tomen van en concordancia con la fe.
Pero Vance bajó aún más la teoría a la práctica con la afirmación de que si se favorece el aborto, habría incorporación de más mujeres al mercado laboral: "Si ese es nuestro argumento, entonces hemos hecho un ídolo de la economía", opinó. "La economía existe para servir a la persona humana, no la persona para servir a la economía".
Friends, what happens when you make an idol out of the American corporation? Vice President Vance wants to ensure that economic growth serves the human person—not the other way around. pic.twitter.com/MyyMJMQOsN
— Bishop Robert Barron (@BishopBarron) July 18, 2026
El vicepresidente no esquivó ninguna polémica y habló también de inmigración, defendiendo la postura de su Gobierno, ya que la doctrina católica reconoce el derecho de las naciones a proteger sus fronteras. Habló de diálogo entre Iglesia y Estado: "Cada vez que el Papa critica una política migratoria se interpreta como si odiara a la Administración Trump", lamentó. "Tal vez simplemente está haciendo aquello que corresponde a su misión: ofrecer una enseñanza moral. Después nos corresponde a nosotros intentar aplicarla".
Además, Barron y Vance, lamentaron que parte de la Iglesia occidental no intervenga en la vida pública con la claridad con la que lo hicieron figuras como Fulton Sheen, Thomas Merton o Reinhold Niebuhr. Estados Unidos necesita "una Iglesia moral y espiritualmente más asertiva", capaz de anunciar con claridad el Evangelio sin miedo.
Friends, while disagreement between the Church and state is sometimes inevitable, it’s also healthy—and steady conversation is essential to moving forward in a productive way. In the latest episode of Bishop Barron Presents, Vice President Vance reflected on this theme in terms… pic.twitter.com/cF5WdIO8TF
— Bishop Robert Barron (@BishopBarron) July 20, 2026
Vance quiso acabar la entrevista en un tono más personal, confesando que todavía está aprendiendo a perseverar en la oración y explicó que intenta rezar diariamente una decena del Rosario por la mañana y otra antes de dormir, asimismo reconoció que siempre que puede lo hace con la participación de sus hijos.
"No hace falta ser perfecto. Basta con empezar y perseverar", fue el mensaje de esperanza y ánimo que lanzó a aquellos que vuelven del ateísmo al catolicismo. Barron recogió el guante y cerró la entrevista recordando una frase de san Josemaría Escrivá: "En el momento en que dices a Dios «no sé rezar», ya estás rezando".
El republicano terminó contado que la invocación que más repite durante el día es: "Jesús, en ti confío".
Y por cierto, no se puede perder el contexto religioso en EEUU, especialmente entre los jóvenes.