Lo denunció el exprimer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ante la llegada de Donald Trump: muchas de las ONGs de George Soros estarían trasladando sus actividades a Bruselas con la intención de encontrar refugio en Europa. Y los Soros, padre e hijo, no son buenos ni en Europa ni en Estados Unidos. Y razón no le faltaba al húngaro.

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Me explico, lo contaba el director de Hispanidad, Eulogio López: la ONU puede estar dirigida por la abortera chilena Michelle Bachelet. La expresidenta de Chile y expresidenta de ONU Mujeres, un nuevo aquelarre feminista pagado por la España de Zapatero, aspira ahora a ser la secretaria general de Naciones Unidas. De hecho, es el candidato mejor situado para sustituir a Antonio Guterres como secretario general de la ONU. 

Bachelet no es de izquierdas, es sólo feminista y entusiasta de la viscosa ideología de género, y por tanto, abortera, pero Bachelet es peligrosa: tiene mucha experiencia en gobiernos y por tanto mejor planta, no pierde los nervios ni es una 'verdulera'. 

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Y a qué no adivinan cómo podemos unir una cosa con la otra, a Soros con Bachelet, pues sencillo: la Open Society es la financiadora de la iniciativa «1 for 8 Billion» («1 por 8.000 millones»), creada para presionar a los Estados miembros de la ONU a fin de que apoyen a candidatas que respalden la ideología de género y el acceso al aborto, según un análisis publicado por Diana Banister en C-Fam.

Según la analista, Bachelet satisface plenamente las expectativas de la campaña. Destaca que "tiene una trayectoria considerable en materia de género» y que durante su mandato promovió legislación sobre «derechos LGBT y derechos reproductivos". Consta, además, que ha presionado en contra de la legislación provida y a favor del aborto. La cuestión no es baladí, Banister asegura que miembros del Congreso estadounidense han remitido una carta al secretario de Estado Marco Rubio solicitando que vete la candidatura de Bachelet.

Naciones Unidas es la garantía global de los derechos del hombre. El primero de los derechos humanos, en el que se basan todos, absolutamente todos los demás, es el derecho a la vida de las personas y resulta que la persona comienza con la concepción y termina con su muerte. Y ahora se pretende poner a una abortista al frente de la ONU.

Detrás de la financiación de semejante campaña sólo podían estar los Soros. George Soros es uno de nuestros peores ciudadanos, y su hijito Alex, seguramente supere al padre. Ya lo avisó: Él era más político que su padre... si es que eso es posible. 

La Open Society y los Soros son un baluarte a favor de los derechos humanos, la libertad, la diversidad, la lucha contra el cambio climático… es decir, -y esto no lo dicen ellos, naturalmente- un baluarte de los postulados del Nuevo Orden Mundial (NOM) o, si lo prefieren, del progresismo actual: imposición de la ideología de género, censura a través de los delitos de odio, pánico climático y cultura de la muerte (aborto y eutanasia). Vamos, una delicia.

Y por supuesto, y no podemos olvidarlo, uno de los grandes amigos de los Soros es nuestro querido líder Sánchez, que también busca incluir el aborto en la Constitución. 

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