En estas últimas semanas, conviene recordar lo mucho que el ministro Óscar Puente presumía de que “el tren vive en España el mejor momento de su historia”. Parece que al igual que su jefe, Pedro Sánchez, el titular de Transportes y Movilidad Sostenible se ha vuelto un poco gafe. Y es que es cierto que el tren español vive dicha situación, pero se trata de una historia de caos inmenso.

Esto se puede ver en que en España ya no hay alta velocidad, sino otra mucho más baja, tras varios accidentes ferroviarios y 47 muertos en las últimas semanas (46 en la tragedia ocurrida en Adamuz y el maquinista fallecido al caerle un muro en Gelida), pero ni el ministro ni los presidentes de Renfe y Adif han dimitido... ni lo van a hacer.  A todo esto se suman numerosos retrasos, cancelaciones, supresión de los últimos trenes del día en algún trayecto, huelgas, etc. tanto por los problemas en las infraestructuras ferroviarias, agravados por la falta de un mantenimiento eficaz, así como por los fenómenos meteorológicos. Y encima, Adif, el gestor público de las infraestructuras ferroviarias (vías y estaciones) que preside Luis Pedro Marco de la Peña, se gastará 757.022 euros de dinero de todos los contribuyentes en analizar la satisfacción del cliente, su imagen de marca, la calidad percibida o el clima laboral en la empresa entre 2026 y 2029, según avanza El Confidencial.

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Recientemente, los distintos operadores ferroviarios que recorren nuestras vías (el español y público Renfe, el estatal francés Ouigo y el italo-español Iryo -estatal italiano en un 51%-) han acordado con Adif aumentar en 25 minutos la duración media del trayecto de alta velocidad entre Madrid y Barcelona ¡hasta el próximo diciembre! Esto se debe a la reducción de velocidad, así como a la supresión de los últimos trenes del día para elevar el horario nocturno dedicado al mantenimiento con el fin de hacer las inspecciones o los arreglos que se necesiten… para intentar evitar que se produzcan nuevos accidentes y más mu                                                  ertes. Una menor velocidad entre Madrid y Barcelona que ha tenido su eco en la red social X (antes Twitter) y contra esta y Telegram, el Gobierno Sánchez ha lanzado una particular cruzada que también le servirá de cortina de humo ante otros muchos asuntos. 

 

 

Parece que ha quedado muy atrás la ‘gran solución’ del ministro Puente, en pleno caos ferroviario, de aumentar la velocidad a 350 kilómetros por hora... y hasta proponer viajar a pie dentro del tren. Eso sí, por ahora, no ha conseguido que los sindicatos retiren la huelga convocada para los próximos días 9,10 y 11.

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El titular de Transportes se ha permitido afirmar que la culpa del caos ferroviario es del PP y del cambio climático, pero se equivoca. Todo se debe a la 'liberalización' sanchista de la alta velocidad. Ahora por muchas vías transcurren hasta cuatro tipos de trenes distintos (el AVE y el Avlo, de Renfe; el francés Ouigo y el italo-español Iryo), se han incrementado los viajes diarios y los pasajeros. Claro que todo esto ha crecido mucho más rápido que la infraestructura… y que el refuerzo de su mantenimiento. Y las consecuencias de esto último se han visto de la peor manera posible en las últimas semanas: con 47 muertos en dos accidentes. 

Claro que no hay que olvidar que al Gobierno Sánchez le vale casi todo como cortina de humo ante los escándalos de corrupción socialista y familiar, la falta de mantenimiento de las infraestructuras (en especial, de las ferroviarias, pero también de las presas) y el hecho de no acometer la urgente inversión en redes eléctricas