Sara Aagesen presume mucho de ser luchadora contra el cambio climático y carga contra los combustibles fósiles, prefiriendo apostar por las energías renovables. Sin embargo, aún no confía en placas solares ni turbinas eólicas para la calefacción del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que sigue usando gasóleo

Recientemente, se ha licitado un contrato de unos 330.000 euros para la compra de gasóleo de calefacción de cara a los próximos 12 meses, según informa The Objective. A la vista de esto, Aagesen, al igual que su antecesora y hoy vicepresidenta europea, Teresa Ribera, sigue apostando por lo de ‘consejos vendo que para mí no tengo’. Y todo ello, por “la obligación legal de garantizar unas condiciones mínimas de confort térmico para todos los trabajadores” de la sede del Ministerio y para que los depósitos puedan tener el combustible suficiente para funcionar durante los meses de otoño, invierno y primavera.

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Sin embargo, en el caso de la actual vicepresidenta tercera y titular de Transición Ecológica y el Reto Demográfico la incoherencia es aún mayor porque su Departamento ha apoyado varios eventos contra los combustibles fósiles en las últimas semanas, incluso uno hablando de “petromasculinidad” ¡Prrrr!, y que fue financiado por fondos europeos, pero tuvo baja asistencia. En este acto, Jaime Vindel, científico titular del Instituto de Historia del CSIC, llegó a decir que “en España la cultura fósil aparece en un contexto autoritario como el franquismo”, entonces, ¿antes de 1939 no se usaba ni el petróleo ni el gas? Parece que Vindel debería repasar historia este verano… Además, el subsecretario del Ministerio, Miguel González, defendió una transición energética centrada en las renovables y apuntó que “si el coche de combustión se convierte en un símbolo de libertad frente al totalitarismo verde, perderemos”.

 

Días después, en X, el Departamento de Aagesen promocionó la exposición ¡Aquí hay petróleo!, que trata de mostrar “una visión crítica del desarrollo basado en los hidrocarburos”.

Por si esto no bastara, el citado Ministerio presumió de dar 20 millones de euros a 11 proyectos para sustituir los combustibles fósiles por renovables en plantas de cogeneración. Si fuera coherente, también podría dar pasos para sustituir sus calderas de gasóleo por otros sistemas de calefacción…

Y en el entretanto, lanzó el Plan Social para el Clima, un nuevo evento propagandístico desde Moncloa mientras los miembros del Gobierno no tienen reparos en seguir usando mucho los aviones oficiales… y emitiendo demasiado CO2: se vio en la última Cumbre de la OTAN, donde Pedro Sánchez, José Manuel Albares y Margarita Robles volaron cada uno en un avión distinto. El Ejecutivo volvió a defender una revolución verde frente a la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles, a través de una partida para que hogares y empresas apuesten por la rehabilitación energética de edificios y el transporte sostenible. Podrían dar ejemplo en Moncloa y en el Departamento de Aagesen, especialmente.

Aagesen debería recordar la última lección que le ofrecieron Antonio Brufau y el católico Josu Jon Imaz en la última Junta de Accionistas de Repsol, donde señalaron que no hay que confrontar energías, todas son necesarias. Asimismo, el presidente y el CEO de la energética subrayaron que los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) suponían el 81% de la demanda mundial de energía primaría en el año 2024, frente al 85% de 1980 y el 82% de 2008, por lo que “no se pueden sustituir por las renovables”.

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