Pedro Sánchez y Sara Aagesen son muy demagógicos y progres, y presumen una y otra vez de estar muy preocupados por el cambio climático, advirtiéndonos de que estamos en una emergencia climática y hay que acelerar en la lucha. Sin embargo, como dice el refrán, del dicho al hecho hay gran trecho, y su perfil climático se ve más en sus palabras que en sus actitudes… Un escenario en el que continúan sin hablar y obviando las centrales nucleares españolas… pero está a punto de conocerse el informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CNS) sobre la prórroga de Almaraz.

Sánchez y Aagesen prefieren apostar sólo por las energías renovables, pero ya saben que estas no garantizan el suministro por sí solas y que aún el desarrollo del almacenamiento vía baterías es demasiado incipiente. Continúan obviando que la nuclear es la segunda fuente de generación eléctrica de España y que no emite CO2. Eso sí, al mismo tiempo, Sánchez no tiene reparos en volar cada vez en aviones oficiales a costa del erario público y emitiendo mucho CO2 a la atmósfera (de hecho, hasta el equivalente a más de un año de coche en algunos vuelos).

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El dictamen del CSN se prevé que se conozca la próxima semana o la siguiente… y normalmente su pleno tiene lugar los miércoles (por tanto, el 15 o el 22). Los cinco miembros del Consejo del CSN que ya poseen el informe final técnico y están estudiándolo para aprobar el citado dictamen son: su presidente, Juan Carlos Lentijo; su vicepresidenta, María del Pilar Lucio; y los consejeros Francisco Miguel Castejón, Javier Dies y Silvia Calzón. Para saber si es favorable (como debería ser), dado que desde el punto de vista técnico Almaraz cumple todos los requisitos para la prórroga de su vida útil y es una de las mejores del mundo en operatividad y seguridad; o si es desfavorable; aún habrá que esperar.

En caso de informe positivo del CSN para la central nuclear extremeña, la pelota pasará al tejado del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfica que lidera la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, y tendrá un plazo máximo de dos meses para pronunciarse, conociéndose así si opta por la prórroga, revocando el primer adiós del calendario de cierres nucleares pactado en 2019 en un contexto geopolítico y energético muy distinto al actual, apostando por el sentido común; o bien si elige cometer el mismo grave error que Alemania, obviando la advertencia del canciller alemán, Friedrich Merz, y yendo a contracorriente del resto del mundo y de la apuesta de la Unión Europea por la nuclear que ahora lidera Ursula von der Leyen

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Hace unas semanas, Mario Ruiz-Tagle, CEO de Iberdrola España, ha insistido en no cerrar las nucleares y ha avisado a Sánchez y Aagesen de que “tomar decisiones irreversibles nos puede costar carísimo”. Recientemente, el Gobierno laborista de Reino Unido que sigue liderando (en funciones, eso sí, tras su dimisión como líder del Partido Laborista y como primer ministro) Keir Starmer ha acordado con la eléctrica francesa EDF y la energética británica Centrica prorrogar por 20 años la vida útil de la central nuclear de Sizewell B, que aporta el 3% de la electricidad del país. Cabe recordar que Almaraz genera el 7% de la luz que consume España. 

En el entretanto, continúa creciendo el clamor pronuclear en nuestro país. Lo hace hasta el sindicato UGT, que defiende la continuidad del parque nuclear español como garantía de seguridad, competitividad y transición justa. Además, el PSOE de Extremadura confía en el sí del Gobierno a la continuidad de Almaraz, así lo señaló su secretario general, Álvaro Sánchez Cotrina, tras haberse reunido con la plataforma 'Sí a Almaraz Sí al Futuro', Foro Nuclear y el Comité de Empresa de la propia central.

Y en paralelo, el Departamento de Aagesen ha concedido una nueva autorización de explotación a la fábrica de combustible nuclear de Enusa en Juzbado (Salamanca) para los próximos diez años.