Ryanair ha aterrizado en el inicio de su ejercicio fiscal. Y es que ha caído tanto en beneficio (-34%) como en bolsa por el encarecimiento del combustible y las tarifas más bajas en su primer trimestre fiscal (abril-junio).
El grupo aéreo de bajo coste -formado por la aerolínea irlandesa que le da nombre, así como la polaca Buzz y las maltesas Lauda Europe y Malta Air- ha aumentado su facturación sólo un 1% entre los meses de abril y junio, hasta 4.380 millones de euros, pese a que el periodo incluía la Semana Santa y ha transportado 61,3 millones de pasajeros (+6%), manteniendo una ocupación del 34%. Eso sí, las tarifas han sido un 6% más bajas.
Sus costes operativos se han disparado un 11%, a 3.810 millones, en gran parte, porque el precio del 20% de su combustible de aviación no cubierto se ha duplicado... algo en lo que ha influido el contexto geopolítico de la guerra de Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz. El grupo aéreo low cost que dirige el polémico Michael O’Leary ha señalado que el 80% del combustible lo tiene cubierto hasta el próximo marzo a un precio de 67 dólares por barril, mientras que para el ejercicio fiscal 2028 la cobertura es del 15% a un precio de 85 dólares/barril. De esta forma, se protege, en parte, ante la volatilidad de los mercados petroleros... cuando aún no hay un acuerdo definitivo entre EEUU, Israel e Irán que ponga fin al conflicto iniciado el pasado 28 de febrero, no ha terminado el bloqueo del estrecho de Ormuz y en su interior se siguen dando ataques, lo que ha llevado a que el barril de Brent (el de referencia en Europa) roce los 90 dólares.
Por su parte, el beneficio neto se ha hundido un 34%, hasta 538 millones, debido al alza de los precios del combustible. Y la cotización de la aerolínea se ha visto afectada por los resultados, pues baja un 5,71%, acumulando ya un descenso del 13,7% este año. Algo que no habrá hecho gracia a sus accionistas, entre los que destacan los fondos de inversión Capital Group (9,826%) y Artisan Partners (5,117%), así como el propio O’Leary (4,055%) y otros fondos. Eso sí, O’Leary puede contentarse con el bonus millonario que han aprobado los accionistas recientemente.
Hace unos días, el grupo aéreo ha anunciado una programación récord para el próximo invierno, con 1.700 rutas en 35 países, incluyendo más de 100 rutas nuevas, y a los precios más bajos de Europa. No hay que olvidar que llevan tiempo chantajeando a España por la subida de las tasas de AENA y han recortado su presencia en bases regionales y el número de asientos ofertados (800.000 el pasado verano, 1 millón el pasado invierno, 1,2 millones para el presente verano y barajaba más recortes para el próximo invierno que aún no ha detallado en cifras). Por ahora, estos recortes no le han afectado en sus resultados y mantiene la previsión de cerrar su ejercicio fiscal el próximo marzo con 216 millones de pasajeros, un 4% más, por el aumento de la flota y si el fabricante aeronáutico estadounidense Boeing cumple con las primeras entregas de aviones del Max 10 previstas la próxima primavera, aviones que tienen más eficiencia al requerir un 20% menos de combustible y contar con un 20% más de asientos.
Eso sí, no se puede perder de vista que Ryanair mantiene el chantaje a nuestro país, donde es líder en transporte de pasajeros,... y ahora incluso condiciona la llegada de nuevos aviones a la bajada de tasas de AENA, como hace unos días refirió el CEO de la aerolínea, Eddie Wilson.