Repsol ha presentación la actualización de su estrategia para 2026-2028, periodo para el que prevé invertir hasta 10.000 millones de euros, con el foco puesto en tres países: España, Portugal y EEUU. Al presentar el plan a los inversores, su CEO, Josu Jon Imaz, ha trasladado tranquilidad sobre el conflicto surgido en Oriente Medio (tras el ataque de EEUU e Israel a Irán, y la respuesta de este último) porque la compañía no tiene una “exposición directa” a dicha región y ha subrayado que “el suministro de crudo y carburantes de España y Portugal está garantizado”. Además, ha apuntado que, por ahora, el impacto de la guerra en Irán es menor al del conflicto en Ucrania. 

La reacción en bolsa también se ha suavizado. Es cierto que empezaba la sesión con un descenso del 2%, frente a un Ibex 35 que subía un 2,91%, pero por la tarde se anotaba un alza del 0,14%, con un selectivo que mostraba un incremento del 3,35%. En el parqué no sólo ha influido la actualización estratégica de Repsol y los anuncios de mayor retribución para los accionistas, sino también las declaraciones de Donald Trump señalando que la guerra de Irán casi ha terminado y la bajada del precio del petróleo (el barril de Brent -de referencia en Europa- lo hace más de un 7%, hasta el entorno de los 91 dólares).

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Repsol ha optado por mantener los pilares de la actualización estratégica 2024-2027 que hizo en febrero de 2024, tras el sólido desempeño operativo y financiero de los últimos años: solidez financiera, retribución atractiva para los accionistas y disciplina en las inversiones. De hecho, prevé obtener un flujo de caja de las operaciones de 6.500 millones en 2028, que superaría en un 20% el obtenido en 2025. Esto contribuiría al reparto de 3.600 millones de dividendo en efectivo hasta 2028, empezando por 1.900 millones este año; y a lo que se sumarían nuevas recompras de acciones, con un primer programa ya lanzado por 350 millones. Además, quiere invertir entre 8.500 y 10.000 millones hasta 2028, de los que el 55% se destinarán a España y Portugal, y el 34% a EEUU; sin olvidar el objetivo de seguir reduciendo emisiones para alcanzar las cero emisiones netas en2025, por lo que el 30% de las inversiones totales se dirigirá a proyectos bajos en carbono.

La compañía que preside Antonio Brufau y dirige Josu Jon Imaz busca crecer en todos sus negocios, especialmente en Industrial y ‘Upstream’ (Exploración y Producción), al tiempo que seguir mejorando la rentabilidad, al priorizar los proyectos más rentables y modulando el ritmo inversor a la evolución del mercado. En Industrial, se invertirán 3.900-4.100 millones, de los que el 40% irá a iniciativas bajas en carbono: se aprovechará el sistema de refino altamente competitivo que tiene con siete centros en España, Portugal y Perú; y se integrarán activos industriales, de trading y comerciales con la generación renovable y la producción de combustibles renovables. De estos últimos, prevé alcanzar 1,5 millones de toneladas en 2028 porque entrará en operación la planta de Puertollano en el segundo trimestre de este año y se sumará a la que aporta Cartagena; y entre los productos, están el diésel renovable y el combustible sostenible de aviación (SAF, por sus siglas en inglés); también avanzará en la planta demo de combustibles sintéticos (a partir de hidrogeno renovable y captura de CO2) de Bilbao y en la Ecoplanta de Tarragona donde transformará residuos urbanos en metanol renovable y circular. Eso sí, en hidrógeno verde seguirá yendo a paso lento, apostando por producirlo al lado de donde se consumirá (empezando por sus centros industriales para ir sustituyendo el hidrógeno gris): espera lograr una producción de 300 megavatios (MW) en 2028, y para ello, ya aprobó la inversión de sus dos primeros electrolizadores de 100 MW para los centros de Cartagena y Bilbao, y contarán con fondos europeos, y prevé aprobar un tercero, de 150 MW, para Tarragona en la primera mitad de este año.

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En el negocio de Upstream, se mantendrá la estrategia de apostar por la calidad y la rentabilidad, así como por la reducción de la intensidad de carbono. Tras haber reducido su exposición de 18 a 10 países, centrándose en los de mayores ventajas competitivas y posibilidades de crecimiento, estima unas inversiones de 2.600-3.000 millones, de las que el 80% se centrarán en EEUU, con el objetivo de llegar a producir 580.000-600.000 barriles equivalentes de petróleo al día. Para ello, entrará en operación la primera fase de Pikka (Alaska, EEUU) en los próximos meses y se incrementará la producción en Leon-Castile, Marcellus y Eagle Ford. Asimismo, en Reino Unido, ha creado el primer operador de petróleo y gas junto a HitecVision y TotalEnergies; y en Brasil, espera que Raia se convierta en una de las fuentes de gas más importantes del país. Eso sí, no se han dado más detalles de la colocación que se quiere hacer en el parqué estadounidense y para lo que Imaz iniciará una gira con inversores en varias ciudades. 

Por su parte, en el negocio de Cliente se invertirán entre 1.400-1.600 millones en el mantenimiento de los negocios tradicionales y el impulso de la multienergía: a través de la una variada oferta para movilidad y alianzas con socios de otros sectores en sus más de 3.800 estaciones de servicio, y la apuesta por crecer en clientes de luz y gas, así como en los digitales. Ya es el cuarto operador de luz y gas en España, con más de 3 millones de clientes, y quiere superar los 4 millones en 2028; y en los digitales, destacan los 10 millones conseguidos ya en la app Waylet, que quiere incrementar hasta 13 millones. 

Y por último, en el negocio de Generación Baja en Carbono, donde ya cuenta con varios socios (Pontegadea, Schroders Greencoat, Stonepeak y TRIG) y 6.000 MW renovables en operación, aspira a alcanzar los 9.000 MW en 2028 con un estricto control de la inversión y limitando la exposición financiera a través de diversas vías de financiación. La idea es invertir entre 500 y 1.000 millones, sobre todo, en España y EEUU. En nuestro país, se priorizará el desarrollo de proyectos eólicos y de sistemas de almacenamiento de energía en baterías, así como de hibridaciones en los ya existentes. Y en EEUU, se priorizarán los proyectos con mayor rentabilidad y condiciones regulatorias favorables, y no se descarta la posibilidad de incorporar algún socio. 

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En paralelo, semanas después del castigo de la CNMC, ahora la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, vuelve a la carga, y pide nacionalizar Repsol para contener el impacto económico de la guerra en Oriente Medio. En concreto, ahora solicita “construir una empresa pública de energía sobre la nacionalización de Repsol, que además es muy barato. Y por supuesto recuperar el control de la banca con una banca pública”.