En pleno proceso de adelgazamiento infinito, Sacyr celebró su Junta General de Accionistas, en la que pudimos ver a su presidente, Manuel Manrique, más combativo que nunca, afeando al Gobierno que no tomara ya una decisión e implantara el pago por uso en las carreteras españolas.

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Lógico, el Grupo ha pasado de constructora a concesionaria que tiene construcciones, que cada vez son menos, por lo que la petición de Manrique se entiende perfectamente. Seguimos con el proceso de adelgazamiento infinito, ha vendido Portugal, Aguas, Servicios… 

Y en este contexto tenemos a Pedro Sigüenza CEO y a Manrique presidente, y aquí llegamos a los más importantes en Sacyr. Los que siguen mandando son Carceller y Loureda, primer y tercer accionista de Sacyr, con el 14,59% y el 7,34%, respectivamente. Y las dos grandes preguntas siguen siendo: primero, cuándo se jubilará Manrique, y segundo, qué piensa hacer Demetrio Carceller. Efectivamente, tras la marcha de Luis del Rivero, el otro fundador de Sacyr, así como de la salida de Juan Abelló, el futuro de la compañía está en manos de Carceller, el hombre de Damm.

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La solución no es sencilla, principalmente porque la que fuera una de las grandes constructoras españolas, actualmente sólo tiene un activo: las concesiones y encima no siempre van bien a la vista de los resultados correspondientes al primer semestre, cuando obtuvo un beneficio neto atribuible de 30,5 millones de euros, lo que supone una caída del 41% respecto al mismo periodo del año anterior, debido al impacto contable negativo de 65 millones de euros por la venta de tres activos en Colombia.

La compañía aclara que si no se tienen en cuenta estas desinversiones, el beneficio sería de 96 millones de euros, un 85% más que hace un año, al mismo tiempo que el flujo de Caja operativo aumentó un 7%, hasta los 615 millones de euros, según consta en su cuenta de resultados. En este sentido, el Ebitda fue de 647 millones de euros, un 2% menos, de los que el 91% procedió de los activos concesionales. Por el lado de los ingresos, crecieron un 6%, hasta los 2.237 millones de euros.

Por áreas de negocio, la de Concesiones alcanzó una facturación de 818 millones de euros, un 1% menos, y un Ebitda de 351 millones de euros, un 18% menos, debido principalmente al impacto contable de la evolución de los activos financieros. La de Ingeniería e Infraestructuras, que tiene el foco en el control y reducción de riesgos en proyectos para terceros, ingresó 1.446 millones de euros, un 18% más, con un Ebitda de 261 millones de euros, un 34% más, y un margen del 4,8%, con una cartera total de 10.811 millones de euros, con un crecimiento del 2% respecto de diciembre de 2024, y teniendo en cuenta que el 70% de la cartera son proyectos para Sacyr Concesiones. Respecto a la división de Agua, alcanzó una cifra de negocios de 139 millones de euros, un 20% más que hace un año, con un Ebitda de 32 millones de euros, un 36% más.

La compañía sigue defendiendo su decisión de haberse convertido en una concesionaria, asegurando que su cartera de activos concesionales alcanzará un valor de 3.957 millones de euros a final de año, es decir, 406 millones más que la última valoración (3.551 millones de euros) realizada el pasado mes de diciembre, un 11% más: "El incremento de valor de los activos demuestra la solidez del modelo concesional y supone un avance firme hacia el objetivo contenido en el plan estratégico de alcanzar los 5.100 millones de valoración al cierre de 2027".