En Navantia, las aguas andan algo revueltas… Los sindicatos del astillero de Ferrol (La Coruña) han retrasado la aprobación del nuevo plan estratégico 2026-2029, con sus movilizaciones y críticas, aguando la fiesta que viven en el de San Fernando (Cádiz) y Cartagena (Murcia) con avances en distintos encargos y proyectos.
El astillero público español que preside el ingeniero agrónomo Ricardo Domínguez ha ampliado el plazo hasta el 30 de junio para que los sindicatos puedan presentar las alegaciones y aportaciones que consideren oportunas y tengan más tiempo para evaluar el citado plan que consta de 170 páginas, y no sólo 13 días. Así, retrasa su aprobación, que en un principio preveía refrendar la próxima semana.
CCOO reclamó que Navantia concretara sus inversiones y exigió negociación porque ve el nuevo plan estratégico basado en “grandes anuncios, objetivos inflados y mucha propaganda”, así como en “una plantilla colocada en el centro de los sacrificios”. El sindicato considera que el documento incluye problemas estructurales (subactividad, dependencia de decisiones políticas y elevados costes de organización, entre otros) y exige a la SEPI (dueña del 100% de Navantia) que garantice el carácter totalmente público, concrete las inversiones y contrate más personal, según ha informado La Voz de Galicia.
El tema de la propiedad de Navantia no es baladí porque recientemente Domínguez se ha mostrado partidario de que cada vez se parezca más a la de Naval Group, que es “muy francesa, muy de gobierno francés”, pero también tiene “su parte privada importante”. Es decir, quiere que Navantia siga siendo pública, aunque también que vaya incorporando inversores privados. Esto parece que no ha gustado nada a CCOO, pero ahora celebra que se retrase la aprobación del plan estratégico y considera que se abre un periodo de diálogo social que los sindicatos llevaban meses pidiendo.
Por su parte, los sindicatos CIG, MAS y UGT han criticado la dirección de Navantia por haber intentado “imponer” el nuevo plan sin contar con la representación legal de los trabajadores, el cual incluye inversiones de 296 millones de euros y previsiones de empleo (1.800 nuevas contrataciones) que ven “insuficientes” y “engañosas”. Por ello, han celebrado que se amplíe el plazo “por la presión sindical y de los trabajadores”. Eso sí, CIG ha denunciado que no se apueste por diversificar más en reparaciones civiles, construcción naval civil o energías renovables más allá de eólica marina e hidrógeno (las cuales están “en parón” o son “futuribles” aún en España). Asimismo, este sindicato ha criticado que el plan asigne al astillero de Puerto Real (Cádiz) la construcción de grandes buques militares, entrando a competir con el de Ferrol (donde, entre otros, se construye el programa de las fragatas F-110 para la Armanda española); y no se adjudique un producto propio para el de Fene, donde sólo se contempla fabrica elementos de cimentación de las turbinas de eólica marina (en concreto, monopilotes y jackets) para la filial Navantia Seanergies.
En paralelo, las aguas andan más tranquilas en los astilleros de San Fernando (Cádiz) y Cartagena (Murcia). En el primero, acaban realizar la botadura de la sexta corbeta para la Marina Real de Arabia Saudí: de nombre ‘Almadinah’ (como en árabe se denomina a Medina, la segunda ciudad más importante para el islam, tras La Meca), supone el primer buque del segundo contrato que firmó Navantia con el Ministerio de Defensa de Arabia Saudí e incluye otras dos unidades que se están fabricando en las instalaciones de San Fernando y Puerto Real hasta 2029, después de un primer contrato que supuso el suministro de cinco unidades. A la ceremonia de botadura de la sexta corbeta saudí se ha invitado a una delegación de Croacia, justo cuando el gobierno de dicho país tiene abierto un concurso para adquirir dos corbetas multimisión, según informa La Voz de Cádiz. Y recuerden que el mes pasado, el astillero público español avanzó en su estrategia de colaboración con la industria croata.
En el entretanto, Navantia ha iniciado las pruebas del sistema de propulsión independiente del aire (AIP, por sus siglas en inglés) en el submarino S-83 ‘Cosme García’, el tercero de la serie S80, en el astillero de Cartagena (Murcia). El proceso de pruebas a bordo de la sección del S83 representa un nuevo hito por parte del AIP, un sistema con alto contenido tecnológico nacional que pone de manifiesto el progreso del programa, con el S82 realizando sus pruebas de puerto y el S83 y S84, las siguientes dos unidades, en construcción. Todo esto refleja que ya se ha pasado página a los problemas que tuvo el S-80 en el pasado y los elevados sobrecostes que conllevó. Ahora el programa S-80 de Navantia contempla la construcción de cuatro submarinos de nueva generación para la Armada española y, gracias al sistema de propulsión AIP, podrán generar energía eléctrica en inmersión, utilizando oxígeno y bioetanol almacenados a bordo, lo que les permite operar durante largos periodos sin necesidad de salir a superficie ni realizar maniobras de esnórquel (navegar sumergido, a cota de periscopio, tomando aire de la superficie para los motores y la tripulación). Y los submarinos S-80 sitúan a España entre los países con capacidad tecnológica para desarrollar este tipo de plataformas estratégicas.