Este martes, se ha celebrado la Junta de Accionistas de Talgo en Vitoria-Gasteiz. En esta ocasión, se trataba de la cita general ordinaria, para informar de las cuentas y de la gestión de 2025, tras haber celebrado otras extraordinarias en los últimos meses ante los cambios en el accionariado (la entrada de un consorcio vasco y de la SEPI) y el Consejo de Administración. En el orden del día no había temas polémicos, pero su presidente, José Antonio Jainaga, no ha respondido a las intervenciones de los accionistas, aunque sí ha anunciado acuerdo con Renfe sobre la entrega de los trenes Avril y ha destacado la seguridad de sus trenes, meses después del trágico accidente de Adamuz en el que murieron 46 personas.

Una cita que ha supuesto una muestra más de la devaluación que viven las juntas de accionistas de las empresas en España, donde cada vez se protege menos a los minoritarios, una de las tareas de la CNMV, que prefiere guardar silencio. Desde la pandemia del Covid-19, muchas juntas se celebran ya sólo de forma telemática (por ejemplo, las del Banco Santander y Bankinter) u ofrecen también la asistencia presencial, pero recomiendan la asistencia virtual o reducen el espacio para limitar la asistencia (como se puede ver en Iberdrola, que pasó del Palacio Euskalduna a una planta de la torre de su sede). También se agrupan preguntas para eludir las incómodas y a veces no todas se contestan o no las formulan los accionistas. Además, hay empresas que agrupan los resultados de las votaciones (por ejemplo, Iberdrola) para disimular las cuestiones que han generado mayor rechazo o menor nivel de apoyo. Son algunos de los trucos que usan las compañías, pero cada vez hay más.

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En la de Talgo, el secretario del Consejo de Administración ha leído las intervenciones de los accionistas, pero no se ha dado una respuesta a las mismas... y parece que esta se hará por escrito. Algunos accionistas se han mostrado críticos con el precio al que la sociedad Pegaso (donde estaban el fondo de inversión Trilantic y la familia Oriol) vendió parte de su participación, entrando un consorcio vasco (incluyendo a Sidenor -empresa que también preside Jainaga- y al Ejecutivo vasco) y la SEPI en su capital, a un precio de la cotización de 4,25 euros, frente a los 2,69 euros actuales. También se ha criticado al ministro Óscar Puente por las críticas que hizo a Talgo con el retraso en las entregas de los trenes Avril a Renfe, perjudicando a su reputación, pero ha llamado “amigo” a Jainaga y vetó la OPA del consorcio húngaro Ganz Mavag, que ofrecía 5 euros por acción por el 100% del fabricante ferroviario. Y otra de las intervenciones preguntaba por si se está analizando “alguna operación corporativa para dar a los accionistas minoritarios una salida a un precio justo”.

Recuerden que el retraso de las entregas de trenes Avril le valió a Talgo una multa de 116 millones de euros que lastró sus resultados de 2024. Ahora, el presidente de Talgo, que también preside la siderúrgica vasca Sidenor, ha señalado que próximamente se firmará un acuerdo con Renfe y se concluirá el contrato, lo que “dejará totalmente despejada cualquier incertidumbre financiera”. Jainaga ha referido que, tras los cambios en la estructura accionarial y la reestructuración financiera (con ampliación de capital, suscripción de bonos, una estructura sindicada de deuda de 770 millones y una línea sindicada de avales de 500 millones), pueden “acometer la política de crecimiento a través de los contratos”, destacando que “estamos viviendo uno de los momentos más brillantes en la historia de Talgo”. Y ha citado, entre otros, los contratos logrados con Flix, el operador ferroviario alemán DB, el danés DSB, el saudí SAR y el sueco Trafikverket. Además, ha citado que la cartera de pedidos cerró 2025 en el récord de 4.466 millones y en lo que va de este año ya ha alcanzado el hito de 6.307 millones. 

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Pedidos para los que se necesitan trabajadores. Jainaga ha referido que han contratado a más de 200 personas en el último año. Eso sí, ha subrayado que en pintura y soldadura están teniendo grandes dificultades para encontrar profesionales... “en un país con elevado paro”. Claro que también ha referido que Talgo también es una empresa de ingeniería, que quiere tener capacidad para captar y retener ingenieros, por lo que creará una unidad corporativa de investigación en el País Vasco (denominada Talgo TecnoRail). 

En paralelo, Jainaga también ha anunciado que ya están trabajando en un nuevo plan estratégico, que esperan tener listo para la vuelta del verano. Y ha presumido de que “nuestra tecnología ofrece ventajas incomparables”, con “trenes más ligeros en segmentos de muy alta velocidad, en los que conviven el respeto al medio ambiente (son hasta un 30% más eficientes energéticamente) y la seguridad”. Resulta un tanto llamativo que el presidente del fabricante ferroviario presuma de la seguridad de sus trenes, meses después de que se produjera el trágico accidente en Adamuz en el que descarrilaron un tren Iryo y un Alvia de Renfe (fabricado por CAF y Alstom), provocando la muerte de 46 personas. 

Y por cierto, Jainaga puede que deje de ser “amigo” de Puente... porque ha defendido que no se cierren las centrales nucleares. 

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