José Antonio Jainaga se puede considerar como el empresario con el que el PNV busca tener su propio Instituto Nacional de Industria (INI) -grupo empresarial público que funcionó en España entre 1941 y 1995 para impulsar el desarrollo industrial español-, y que tenía mucho más prestigio que la SEPI, que lo está perdiendo al verse salpicada por la creciente corrupción sanchista. Jainaga no sólo está presente en Sidenor, sino también en Talgo, y ahora quiere comprar Azkoyen… junto al Gobierno vasco (que lidera el PNV, pero también cuenta con consejeros socialistas), algo que no ha gustado al Ejecutivo navarro que lidera la socialista María Chivite.

Jainaga es un ingeniero industrial bilbaíno de 72 años que, a lo largo de su trayectoria, ha trabajado en Sener, Michelin y Sidenor. Precisamente a esta última empresa de la industria siderúrgica llegó en 1998, fue nombrado CEO en 2005, y ese mismo año, el expolítico y empresario vasco Sabino Arrieta la vendió a la acerera brasileña Gerdau por 444,8 millones de euros, todo un pelotazo si se tiene en cuenta que la había adquirido 10 años antes por 13 millones. Más tarde, en 2016, Jainaga creó su sociedad familiar (Clerbil) y junto a otros directivos de Sidenor procedió a comprar dicha compañía a Gerdau por 155 millones y a poner en marcha el fondo de inversión Mirai. Desde entonces, fue creando un grupo industrial a través de la fusión de compañías.

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Hace casi dos años, Jainaga volvió a tener protagonismo a nivel nacional al interesarse por entrar en Talgo como socio industrial, después de que el Gobierno Sánchez vetara la OPA del consorcio húngaro Ganz-Mavag. Al final, no sólo logró incorporarse a Talgo como socio, sino que lo hizo con la compañía del Gobierno vasco y de la SEPI, y se convirtió en el presidente del fabricante ferroviario que pasó a ser más vasco y trasladó su sede de la provincia de Madrid a la de Álava.

Ahora, el ingeniero y empresario bilbaíno ha puesto sus ojos en Azkoyen, el grupo que ofrece soluciones de pago, control de acceso y máquinas expendedoras de café y soluciones ‘vending’; tiene su sede en Peralta (Navarra). De ahí, los recelos de Chivite… Fue fundado en 1945 por Luis Troyas Osés y su principal accionista es la familia Ruiz Lafita, pues a través de la sociedad instrumental Inverlasa, el matrimonio formado por el empresario andaluz Víctor Ruiz y la bilbaína Rosario Lafita controla el 29,654% del capital. Le sigue la familia Masaveu, con un 17,096%. Tras estos dos importantes accionistas, se colocan: Competiber (sociedad de Ignacio Suárez-Zuloaga), con un 8,5%; el Banco Santander (a través del fondo de inversión Santander Small Caps España), con un 6,398%; la aseguradora Previsión Mallorquina de Seguros, con un 6,012%; y María del Carmen Troyas Careaga, hija del fundador de Azkoyen, con un 5,065%; según los datos de la CNMV. Eso sí, en la página web de Azkoyen se añade un accionista más: Muza Gestión de Activos (que gestiona el patrimonio de la familia Urquijo), con un 4,02%.

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Hace poco más de un mes, Jainaga lanzó una OPA sobre Azcoyen por 244,5 millones de euros. Una oferta que ha lanzado a través de Ohmnia Electronics, junto a sus socios actuales (Carmen Lequerica Holding, el Instituto Vasco de Finanzas y la Fundación Bancaria Vital), así como a Fundación BBK y el vehículo inversor de Kutxabank (Indar Kartera). Además, la operación se complementará con financiación bancaria comprometida por CaixaBank y Banco Sabadell. A la vista de todo esto queda claro que cuenta con el apoyo del Gobierno vasco (a través del Instituto Vasco de Finanzas, la Fundación Bancaria Vital, la Fundación BBK y el vehículo inversor de Kutxabank. Ahora ha pedido autorización a la CNMV para dicha OPA, que tras los recelos de Chivite, la propia Azkoyen calificó de amistosa.

En paralelo, Jainaga ha mostrado interés por Tubos Reunidos, que está en proceso de venta tras presentar concurso de acreedores, se ha visto salpicada por la corrupción sanchista y aún no ha devuelto el rescate que recibió del fondo para empresas estratégicas de la SEPI (el cual fue nutrido con fondos europeos). Tubos Reunidos también ha despertado el interés de una empresa de su mismo sector: Tubacex. Por ahora, no se han dado movimientos ni de esta última ni de Jainaga. Y por cierto, el ingeniero bilbaíno ya decía en 2017 que Sidenor debía crear un gran grupo siderúrgico con Tubacex, Aceros Inoxidables Olarra y Tubos Reunidos; y en el negocio ferroviario le gustaría que hubiera una fusión entre CAF y Talgo, pero CAF no está por la labor: le va muy bien en solitario, gracias a su elevada diversificación, y también en Francia, donde se acaba de hacer con un nuevo contrato por más de 150 millones de euros para el suministro de 15 tren-tram (vehículos ferroviarios derivados del tranvía) para la línea T13, que incluye adicionalmente la opción del suministro de repuestos para la flota así como trenes adicionales.

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