En 2025, Iryo se ha beneficiado de pagar menores cánones a Adif, tras la puesta en marcha de la nueva metodología, y también de subir tarifas. Y es que ha elevado sus ingresos un 5% y ha reducido sus pérdidas un 62%, según avanza El Economista.
Unos resultados que habrán sacado una tímida sonrisa a sus accionistas. Recuerden que el tren de ala velocidad italo-español, que compite con el AVE y el Avlo de Renfe y el francés Ouigo, es propiedad de la sociedad Intermodalidad de Levante S.A. (Ilsa). Esta última está controlada en un 51% por Trenitalia -cuya dueña es la sociedad estatal italiana Ferrovie dell Stato-, la aerolínea valenciana Air Nostrum (creada por la familia Serratosa, pero que desde hace años controla Carlos Bertomeu y los fundadores del IVI -Antonio Pellicer y José Remohí-) posee un 25% y el operador de infraestructuras español Globalvia (dominada por los fondos de pensiones PGGM, OPTrust y USS) tiene el 24 % restante.
Iryo no logró cerrar en positivo en 2025, como preveía en un principio, después de haber obtenido punto de equilibrio en resultado operativo en 2024 y recuperar como CEO a Fabrizio Favara. Continúa insistiendo en que, pese a subir tarifas, siguió ofreciendo precios medios menores a los de Renfe en todos los corredores de alta velocidad que se han liberalizado.
Los ingresos se han incrementado en 2025 un 4,9%, hasta 323 millones de euros, pese a que el número de viajeros ha descendido un 1,1%, a 7,71 millones. Por su parte, el resultado neto ha continuado en números rojos, aunque han sido un 62,% inferiores, situándose en -12 millones de euros, por los mayores ingresos y la reducción de costes, sobre todo, por los menores cánones que se pagan a Adif por el uso de las infraestructuras ferroviarias (vías y estaciones). Es cierto que ha tenido un patrimonial negativo de -7 millones por las inversiones para nuevos trenes (los Frecciarossa ETR 1000 que fabrica el grupo japonés Hitachi Rail en Italia), así como nuevas rutas y más paradas en las existentes, y necesitará una nueva ampliación de capital de sus accionistas. Eso sí, la deuda se ha reducido en 27 millones.
Claro que este año no ha empezado bien en lo que a viajeros se refiere, sobre todo, tras el trágico accidente ocurrido en Adamuz entre un tren Iryo y un Alvia de Renfe que provocó 46 muertos. De hecho, el transporte por ferrocarril en Alta Velocidad (contando AVE, Avlo, Ouigo e Iryo) acumula una caída del 16,8% entre enero y mayo, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). ¿Los motivos? El accidente de Adamuz, el creciente caos ferroviario (incidencias, retrasos, suspensiones y cortes de tráfico ferroviario) y la reducción de la velocidad en numerosos tramos. Algo que está beneficiando al avión: por ejemplo, sólo en mayo, el transporte peninsular en avión se ha incrementado un 2,8%, a 1,59 millones de pasajeros.
Eso sí, recientemente, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha pedido a Adif que baje los cánones que cobra a los operadores (Renfe, Iryo y Ouigo) mientras duren las limitaciones de velocidad.