Intel se recupera, especialmente, tras la entrada de la Administración Trump, Nvidia y Softbank en su capital. Y es que en el tercer trimestre ha dejado las pérdidas y ha vuelto a números negros, al ganar 3.497 millones de euros.

El fabricante estadounidense de chips, que dirige desde el pasado marzo Lip-Bu Tan, ha elevado sus ingresos un 2,8%, a 11.753 millones. Al mismo tiempo, ha reducido fuertemente algunos de sus gastos (de producción, I+D, marketing y administración), en concreto, en un 41,9%, a 11.165 millones. Y el resultado neto ha pasado de unas pérdidas de 14.323 millones a un beneficio de 3.497 millones.

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Tan ha subrayado que estos números “reflejan una mejora en la ejecución” y el hecho de que “la Inteligencia Artificial (IA) está acelerando la demanda de computación y creando oportunidades atractivas en toda nuestra cartera”. Por su parte, el director financiero, David Zinsner, ha destacado la financiación del Gobierno de EEUU, así como las inversiones de Nvidia y Softbank para reforzar el balance y aumentar su flexibilidad operativa. Recuerden que el pasado 18 de agosto, el conglomerado japonés Softbank anunció la inversión de 2.000 millones de dólares (1.718 millones de euros, al tipo de cambio actual) en acciones ordinarias de Intel; unos días más tarde, la Administración Trump acordó invertir unos 7.647 millones, lo que suponía el 10% del capital. Y el pasado 18 de septiembre, Nvidia anunció el acuerdo para invertir unos 4.296 millones en acciones (lo que representaba un 4% del capital) con el fin de desarrollar infraestructura de IA y productos informáticos personales.

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Unos socios que han llegado para Intel en un momento crucial: en plena encrucijada ante el cambio de la era de chips ‘a mansalva’ a la de chips a la carta por el auge de la IA y la computación en la nube. Asimismo, Tan ha insistido en reducir gastos sí o sí, y el pasado julio anunció los primeros ajustes de plantilla (24.000 despidos) y la cancelación de las fábricas de chips en Alemania y Polonia. Además, ha apostado por eliminar las reuniones innecesarias y bajar el número de asistentes, al tiempo que ha elevado la presencialidad de tres a cuatro días a la semana.

Eso sí, el tercer trimestre de Intel no ha sido tan bueno como el de la compañía taiwanesa TSMC, que se mantiene como líder mundial en fabricación de chips. Sus ingresos se han disparado un 30% y su beneficio lo ha hecho en un 39%, alcanzando una cifra récord. 

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