Al socialista catalán Salvador Illa le vale todo con tal de tener el apoyo de ERC… Es lo que tiene no haber logrado mayoría absoluta en las elecciones autonómicas de mayo de 2024 y haber necesitado apoyos para hacerse con el ansiado cargo de presidente de la Generalitat de Cataluña. Un apoyo que no es barato de lograr y ahora Illa hasta les ofrece entrar en la gestión del aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat y del resto de aeropuertos catalanes, como avanzan El Mundo y Expansión. Eso sí, en el caso del de El Prat, cabe destacar que será después de la ampliación que pagarán AENA (un 49% es privada y un 51% es propiedad del Estado a través de Enaire) y los contribuyentes españoles, por supuesto.

Ya saben que para los catalanes, la pela es la pela,… y mejor si la ponen los demás, en especial, el Estado español, a pesar de que insistan en querer la independencia. Todo esto en un contexto en el que Illa -que fue investido con los votos a favor de su partido (el PSC, que tiene mucha entidad dentro del PSOE), ERC y los Comuns (con 42, 20 y seis escaños, respectivamente)- necesita a los independentistas para aprobar diversas medidas (entre ellas, los presupuestos) y se lleva mejor con ERC, que ya le apoyó en la investidura hace poco más de un año, que con Junts (el partido del fugado Carles Puigdemont). A Illa le pasa como a su jefe, Pedro Sánchez, quien necesita de los votos de los nacionalistas catalanes (tanto los de derechas -Junts-, que tienen siete escaños, como los de izquierdas -ERC-, con otros siete diputados) y también de los vascos (el de derechas -PNV-, con cinco escaños, y el de los proetarras de EH Bildu, que tiene seis diputados) para sacar adelante sus medidas.

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Con el citado ofrecimiento a los del partido que lidera Oriol Junqueras, Illa parece que quiere repetir algo similar a lo que ha hecho con Rodalies… y que contentó bastante a ERC. Recuerden que ante el creciente caos ferroviario, del que no se libran los servicios de Cercanías de la Generalitat, se retrasó su traspaso a la Generalitat, al tiempo que se agachó la cabeza para contentar a ERC. De hecho, se ha creado una sociedad conjunta entre Renfe (en concreto, su filial Renfe Viajeros) y la Generalitat, que se reparten en un 50,1% y un 49,9%, respectivamente, y se hizo en el último Consejo de Ministros antes de las vacaciones veraniegas del Gobierno que se celebró el pasado 29 de julio.

Eso sí, el operador público ferroviario que preside Álvaro Fernández Heredia y que depende del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible que dirige Óscar Puente será el que se encargue de todo: es decir, de aportar todos los medios necesarios para prestar el servicio, con la asignación de material, instalaciones, bienes e inmuebles, derechos, obligaciones y relaciones jurídicas. En definitiva, Renfe seguirá asumiendo los gastos, la deuda y las inversiones (algunas de estas se harán a través de Adif, la empresa de infraestructuras ferroviarias -vías y estaciones-). Y como tanto Renfe como Adif son empresas públicas… el servicio de Rodalies lo seguiremos pagando los contribuyentes del país a través de los impuestos que la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús (Marisu) Montero, no deja de subir.

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Ahora, Illa busca algo parecido en el caso de los aeropuertos catalanes, haciendo partícipe a ERC de la gobernanza y la gestión de los mismos, que hasta ahora está en manos de AENA, empresa que preside el socialista catalán Maurici Lucena desde el 16 de julio de 2018, tras la llegada de Sánchez a La Moncloa. Y hay un detalle no menor que se debe recordar: cuando Illa dejó el Ministerio de Sanidad para presentarse a las elecciones autonómicas catalanas del 14 de febrero de 2021, AENA pasaba un mal momento y Lucena se postuló para ser vicepresidente de la Generalitat en caso de que Illa saliera elegido presidente, pero al final esto último no pasó y el cargo de presidente recayó en el nacionalista catalán Pere Aragonés (ERC). Eso sí, en las elecciones autonómicas catalanas del 12 de mayo de 2024, cuando a AENA ya le iba muy bien, Lucena no volvió a coquetear con la política autonómica.

La oferta de Illa a ERC sobre los aeropuertos deberá contar con el visto bueno de AENA (que en un 49% es privada y en un 51% está controlada por el Estado a través de Enaire) y del Ministerio que dirige Óscar Puente. Claro que la apertura de la gestión de los aeropuertos catalanes también sería a costa de todos los contribuyentes de nuestro país, por supuesto. De hecho, se haría tras la ampliación del aeropuerto de El Prat, que se pactó el pasado junio por 3.200 millones de euros, tras haber logrado superar las diferencias por cuestiones medioambientales (en especial, por la cercanía de la laguna La Ricarda, un espacio natural protegido),… y que se llevará a cabo entre 2030 y 2033.

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Cuando se formalizó el acuerdo, Illa presumió de cumplir las “máximas exigencias ambientales” y que se “cumple escrupulosamente con los criterios de la UE para preservar y mejorar el Delta del Llobregat”. Asimismo, destacó que con la ampliación del aeropuerto barcelonés y el segundo de España en tráfico de pasajeros, tras el de Adolfo Suárez Madrid-Barajas, espera que Cataluña “recupere el liderazgo en España y Europa” y que la Generalitat se afana en “tomar decisiones basadas en el interés general”. ¡Qué cara más dura, Illa! Lo hace por el interés de los catalanes pero a costa de todos los contribuyentes. Claro que tiene apoyo en Moncloa, pues la ministra portavoz del Gobierno, que también es titular de Educación y Formación Profesional, Pilar Alegría, no dudó en decir que la ampliación de El Prat es “indispensable” para el progreso de “Cataluña y, por supuesto, también de España”.

Eso sí, cuando se aprobó la citada ampliación el pasado junio no tenía el apoyo de ERC ni de los Comuns. Entre ellos, por cercanía, destaca el ministro de Cultura y portavoz de Sumar, Ernest Urtasun. Fuentes de su Departamento señalaron a RTVE que “no pueden estar de acuerdo” porque se “agudiza la dependencia de un modelo económico basado en la turistificación masiva” y “pone en riesgo” varios espacios naturales, al tiempo que consideraban que “en plena crisis climática, apostar por más aviones y más emisiones es una irresponsabilidad”.

Sin embargo, ahora la oferta de Illa podría hacer que el rechazo inicial de ERC se trasforme en aceptación...