The Walt Disney Company renunció a la ideología woke (el último invento del progresismo), por razones económicas más que por principios, y eso le ha sentado bien en los resultados. Algo que se vio en su último ejercicio (mejoró ingresos y duplicó ganancias) y ahora se ha vuelto a demostrar porque ha superado las previsiones de los analistas en ingresos y beneficio en su primer trimestre fiscal (octubre a diciembre), pero su gran reto ahora es el relevo del CEO, Robert Iger,… y luego la falta de ideas.

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Recuerden que la ideología woke surgió en su día para referirse al racismo de EEUU hacía los afrodescendientes, pero hoy abarca mucho más:ideología de género, ateísmo, lo políticamente correcto, la corrupción de menores -como llaman en Vox Santiago Abascal y Carla Toscano a un proceso que no sólo supone adoctrinamiento-, etc. La factoría de Mickey Mouse ha renunciado al meneo woke, como Paramount Skydance, pero no hacen lo mismo ni la progre y blasfema Netflix ni ‘Warner Bros. Discovery (WBD)’,… y en el entretanto, puede crecer el oligopolio audiovisual porque Netflix insiste en comprar WBD, pese a la elevada contraoferta de Paramount.

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Disney ha elevado sus ingresos un 5,2%, a 21.922 millones de euros. El área de entretenimiento (canales de televisión, plataformas de streaming -Disney+ y Hulu-, contenidos y licencias) ha aportado 9.795 millones (+7%); la división de experiencias (que incluye los parques recreativos y los cruceros), el récord trimestral de 8.443 millones, un 6% más que hace un año; y el negocio de deportes (a través de ESPN), 4.142 millones (+1%).

Por su parte, el beneficio neto del gigante de ocio y entretenimiento ha bajado un 6%, a 2.027 millones. A pesar de haber superado lo previsto por los analistas, no ha podido evitar el impacto de un cargo fiscal relacionado con la compra de una participación mayoritaria en FuboTV el pasado octubre, fusionándola con su negocio de Hulu y Live TV.

En las horas previas al inicio de la sesión bursátil en EEUU, la cotización de Disney baja un 3%, a pesar de superar las estimaciones de los analistas, anunciar una recompra de acciones por 7.000 millones de dólares (unos 5.916 millones de euros) y pronosticar más ingresos operativos en streaming para el periodo enero-marzo. La reacción puede explicarse por el próximo relevo de Iger, así como por la previsión de un menor crecimiento en los negocios de experiencias y deportes para el conjunto del ejercicio fiscal que cerrará el próximo septiembre. De hecho, prevé que sus ingresos de la división de entretenimiento crecerán a doble dígito, mientras los de experiencias lo harán a un solo dígito alto y los del negocio de deportes en un único dígito bajo. 

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“Estamos satisfechos con el inicio de nuestro año fiscal, y nuestros logros reflejan el enorme progreso que hemos logrado”, ha señalado Iger, destacando el desempeño en taquilla de las películas Zootopia 2 y Avatar: Fuego y Ceniza, franquicias que generan mucho valor para Disney y que ya van por su segunda y tercera entrega, respectivamente. Sin embargo, ambas películas, así como otras (Toy Story 5El diablo viste de Prada 2 y Predator Badlands), reflejan la falta de ideas que sufre la factoría de Mickey Mouse y también otros gigantes audiovisuales. Un reto con el que, sin duda, deberán lidiar Iger y su próximo sucesor. Ya se conocía que se buscaría el relevo este año, pero parece que será más pronto de lo esperado: Iger cumplirá 75 años el próximo 10 de febrero y se irá antes de que expire su mandato el próximo 31 de diciembre, por lo que el consejo de administración que preside James P. Gorman se reunirá esta semana para elegir al nuevo CEO, según avanza The Wall Street Journal. Entre los candidatos, se postula Josh D’Amaro, actual jefe de la división de parques temáticos, como adelanta Bloomberg. 

Recuerden que en noviembre de 2022 Iger tuvo la ‘generosidad’ de volver a Disney, que ya había dirigido entre 2005 y 2020 (etapa en la que se adquirieron Pixar, Marvel, Lucasfilm y 21st Century Fox),… y de hacer un parón en su jubilación por dos años. En julio de 2023, la cúpula del gigante de ocio y entretenimiento extendió en dos años la duración del contrato de Iger hasta el 31 de diciembre de 2026. La apuesta por la ideología woke y el adoctrinamiento de menores terminó por razones económicas y ahora el CEO ha señalado que “continuamos gestionando nuestra empresa con miras al futuro, me siento sumamente orgulloso de todo lo que hemos logrado en los últimos tres años”, unas palabras que podrían encerrar cierto tono de despedida. Veremos. 

En paralelo, hace unos días, Benjamin Swinburne, que trabaja en Morgan Stanley, ha sido nombrado vicepresidente ejecutivo de Relaciones con Inversores y Estrategia Corporativa de The Walt Disney Company y se incorporará próximamemente. Así lo anunció Hugh F. Johnston, vicepresidente ejecutivo sénior y director financiero, a quien reportará Swinburne. Por cierto, de Morgan Stanley también procedía el actual presidente no ejecutivo, James P. Gorman. ¿Casualidad? Por supuesto que no, y muchísimo menos si se recuerda al poeta, dramaturgo, filósofo e historiador alemán Friedrich Schiller, quien defendía que las casualidades no existen.