Coca-Cola Europacific Partnerns (CCEP) Iberia bajó su chispa en 2024, como se refleja en sus cuentas en el Registro Mercantil. La filial de la ‘megaembotelladora’ europacífica del famoso refresco que preside la española Sol Daurella opera en España, Portugal y Andorra ha visto crecer sus ingresos y su beneficio, pero menos que en 2023, y siguió reduciendo empleados.
Por tanto, esta filial no ha dado tantas alegrías a su director general, Francesc Cosano, en el ejercicio de su adiós, como en años anteriores. Cosano se retiró tras 35 años en la compañía, empezó el traspaso de funciones el 1 de septiembre de 2024 y dio oficialmente el relevo a Ana Callol el pasado 1 de enero. Cosano ha estado al frente del negocio embotellador en Iberia desde 2015, cuando surgió la ‘megaembotelladora’ europea CCEP, y anteriormente dirigió la embotelladora española Coca-Cola Iberian Partners (CCIP), fruto de la fusión de ocho embotelladores ibéricas, movimiento que causó 821 despidos, el cierre de varias plantas y un largo conflicto laboral por el cerrojazo de la fábrica de Fuenlabrada que duró años... y sólo acabó vía prejubilaciones. Y antes de CCIP, estuvo trabajando en el antiguo embotellador catalán dirigido por la familia Daurella: Cobega. Desde el pasado enero, Cosano ha seguido representando a CCEP a nivel institucional en distintas asociaciones.
Por su parte, Callol, en un reciente vídeo de CCEP Iberia, ha destacado que su prioridad es “impulsar el crecimiento sostenible”. Para ello, se centrará en cuatro pilares: aumentar el volumen y la rentabilidad, la digitalización y la tecnología, la sostenibilidad medioambiental y social, y las personas. Y ojo, pues considera que “las personas son lo que hacen la diferencia” y destaca el “compromiso con ellas que siempre hemos tenido”. ¿En serio? ¿Dentro de ese compromiso no incluirá los EREs que han ido haciendo en España, pese a tener beneficios? Además, en 2023 cerró su plantilla en 4.006 empleados, tras un nuevo ERE, y en 2024 la cifra se ha reducido hasta 3.897. Callol debería recordar el cierre de la planta de Málaga que conllevó traslados a la fábrica de La Rinconada (Sevilla) -que actualmente es la más grande de Europa- y prejubilaciones de sus 80 empleados en octubre de 2020, el ERE para 360 empleados (de las áreas de comercial, atención al cliente e informática) que pactó vía prejubilaciones y bajas incentivadas en marzo de 2021, el ERE lanzado en febrero de 2024 que afectó a 85 empleados para centralizar el servicio de relación con clientes en Bulgaria y un nuevo ajuste (con la excusa de “mejorar la eficacia y la eficiencia de las actividades de comercialización y distribución”) en la sociedad Cobega Embotellador para reorganizar su área comercial en Canarias que incluyó un acuerdo de recolocaciones y prejubilaciones voluntarias para los trabajadores mayores de 57 años.
Volvamos a los resultados de CCEP Iberia. Los ingresos se han situado en 3.486 millones de euros en 2024, lo que supone un 2,1% más que el año anterior, pero el ritmo de crecimiento interanual está lejos del 7% registrado en 2023. De esos 3.486 millones, España ha aportado el 93% (3.241,8 millones) y Portugal, el 7% restante (244,02 millones).
Por su parte, el resultado de explotación ha aumentado un 5%, a 489 millones. Y el beneficio neto ha sido de 372,8 millones, un 4,2% más que el año anterior, cuando se disparó un 38%.
La filial ibérica ha señalado que en 2024 tuvo que gestionar los precios de las materias primas y las variaciones de los tipos de cambio con políticas de cobertura para mitigar su impacto en los costes y también lidiar con la mayor inflación. Además, ha fusionado dos de sus sociedades (Bebidas Sin Alcohol y Coca-Cola Iberian Partners Gestión.
Y en el entretanto, cabe recordar que a la ‘megaembotelladora’ europacífica que preside Sol Daurella le va bastante bien: logró más ingresos (+4,5%) y beneficio (+15,5%) en el primer semestre, y confirmó previsiones anuales.