BP, al igual que Aramco y otras muchas petroleras, está sacando provecho del encarecimiento del crudo y del queroseno (donde es líder mundial), tras el estallido de la guerra de Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz. Así puede verse en sus resultados del primer semestre, al tener más ingresos y ganar un 235% más, pero parece que eso no le basta para reforzar su balance y apuesta por seguir simplificándose con la venta de diversos activos y negocios. Y su cotización baja más de un 1%.
La petrolera británica tiene como CEO a la ingeniera Meg O’Neill desde el pasado 1 de abril, siendo la primera mujer en dicho cargo y haciendo historia dentro de la industria petrolera mundial. Ya ha acordado la venta de su refinería de Gelsenkirchen (Alemania) y del negocio minorista en Austria; y hace unos días, ha decidido vender su filial solar Lightsource por su elevada deuda y el cambio de estrategia a un consorcio formado por la plataforma de inversión española Qualitas Energy y Wren House (la rama de infraestructuras de KIA, el fondo soberano de Kuwait). Ahora, al conocerse los resultados, O’Neill ha anunciado la intención de vender el negocio del mar del Norte en el Reino Unido, lo que ya ha despertado un fuerte interés entre posibles compradores, según informa Bloomberg; y la venta de Archaea (su negocio de biogás en EEUU).
Ante el complejo entorno geopolítico que afronta el sector energético, desde el estallido de la guerra de Ucrania el 24 de febrero de 2022 y el inicio del conflicto de Irán el pasado 28 de febrero, y los millonarios deterioros que ha tenido en negocios relacionados con la transición energética (en el segmento de gas y energía baja en carbono, y en eólica marina, entre otros), BP ha optado por cambiar su estrategia y apostar por crecer en petróleo. Pero eso no basta para aprovechar al máximo su potencial y cumplir con las expectativas, por lo que apuesta por cinco prioridades para dar un giro al rendimiento y aumentar el valor para los accionistas: reforzar el balance, simplificar la cartera, invertir con mayor disciplina, impulsar la excelencia operativa e integrar el alto rendimiento y la rendición de cuentas para agilizar las decisiones.
Vayamos a los resultados semestrales. Los ingresos han subido un 29,2%, hasta 107.173 millones de euros. Por su parte, el beneficio neto atribuible se ha disparado un 235%, a 6.729 millones; y el resultado subyacente ajustado por costes de reposición ha sido de 7.750 millones (+139%). Además, la deuda neta ha descendido un 14,6% hasta junio, situándose en 19.312 millones.
Conviene recordar que BP está presente en España con gasolineras (cuenta con cerca de 700, siendo el tercer actor, tras Repsol y Moeve -antes Cepsa-), donde ahora también ofrece descuentos en los fines de semana del verano, siguiendo la estela de Repsol, algo a lo que se ha sumado Moeve. Asimismo, BP tiene una refinería en Castellón; ha apostado por la producción de hidrógeno verde (haciéndolo al lado de su consumo, que es donde antes será rentable) junto a Iberdrola, incluyendo ayudas públicas; y tiene una sociedad conjunta con la eléctrica para la recarga pública de vehículos eléctricos; y en ambos acuerdos ahora ha lanzado un nuevo compromiso de fidelización comercial. Pero ojo, los afiliados del Sindicato de Trabajadores (STR) en la refinería de Castellón han rechazado por amplia mayoría la ratificación del preacuerdo alcanzado en la negociación del convenio colectivo.
A nivel corporativo, la petrolera británica no sólo ha cambiado de CEO en los últimos meses. A finales del pasado mayo, despidió a su presidente, Albert Manifold, por problemas de conducta... que no sabemos cuáles son. Pero él no se achanta y discute el motivo de su cese. Desde entonces, de forma interina, se eligió a Ian Tyler como sustituto de Manifold.