Airbus ha volado en ingresos, beneficio y pedidos en el primer semestre, ante la creciente demanda mundial de aviones civiles y militares que hay. Sin embargo, no ha recibido aplauso del mercado (su cotización baja un 2,5%) y aún tiene conflicto laboral en España.
El fabricante aeronáutico europeo que dirige el francés Guillaume Faury ha aumentado sus ingresos un 12%, hasta 33.200 millones de euros, quedándose por debajo de su gran rival, el estadounidense Boeing, que ha facturado unos 41.167 millones. De esos 33.200 millones, 23.877 millones (+15%) han correspondido al negocio de aviones comerciales, por las mayores entregas y el incremento de servicios; 6.316 millones (+9%) al área de Defensa y Espacio; y 3.680 millones al negocio de helicópteros, que ha mantenido estable su cifra.
Los pedidos brutos de aviones comerciales han ascendido a 886, frente a los 494 de hace un año, con pedidos netos de 821 aviones después de cancelaciones y superando con creces los 402 de hace un año, situando así la cartera de pedidos en 9.222. En el caso de helicópteros, los pedidos netos se han situado en 215 millones, frente a los 171 de hace un año, elevando la cartera a 1.108 unidades. Y en el negocio de Defensa y Espacio, el fuerte impulso comercial ha disparado el valor de entrada de pedidos desde 5.100 millones a 9.300 millones.
Por su parte, el beneficio operativo (ebit) ajustado ha subido un 24%, a 2.727 millones; y el reportado se ha disparado un 70%, a 2.745 millones. En términos ajustados, aviones comerciales ha aportado un ebit de 1.987 millones (+16%); Defensa y Espacio, 487 millones (+84%); y helicópteros, 240 millones (-4%). Y el beneficio neto se ha disparado un 47%, hasta 2.243 millones, gracias a la entrega de 351 aviones comerciales, su cifra más alta en un primer semestre desde 2019, y al “sólido desempeño en Defensa y Espacio, en un contexto complejo y en constante evolución”, ha destacado Faury. “Estamos intensificando nuestra actividad en todos los negocios para satisfacer la creciente demanda de nuestras soluciones civiles y militares. Nuestro enfoque en una ejecución constante está dando sus frutos, como lo demuestran las sólidas entregas del segundo trimestre. Esto refuerza nuestra confianza en nuestro desempeño futuro, tal como se refleja en las perspectivas a medio plazo que comunicamos recientemente”, ha añadido. Además de confirmar las previsiones anuales, Faury ha confirmado que cerrarán el año con la entrega de 870 aviones comerciales, en un escenario donde las regulaciones comerciales y los aranceles se mantienen estables.
Sin embargo, aún no ha podido cerrar el reciente conflicto laboral surgido en España. Hace unos días, la actividad volvió a la normalidad, aunque la plantilla rechazó el preacuerdo entre la empresa y varios sindicatos (SIPA, CCOO y ATP). Tras esto, Airbus emitió un comunicado donde hablaba de que se requería de “un periodo de profunda reflexión” por todas las partes y que “se prevé un periodo de incertidumbre, dudas y preocupación hacia lo que vendrá a partir de ahora. Es importante para toda la plantilla mantener la calma y respetar a las personas y al diálogo, tanto dentro de la empresa como dentro de los equipos, para que, entre todos, se encuentre la manera de avanzar”. Eso sí, el resto de sindicatos ya negocia una huelga indefinida a partir del próximo 24 de agosto si no hay acuerdo antes del 31 de julio.
Por cierto, ante los graves incendios surgidos en España y Francia, el A400M ha entrado en las tareas de extinción en el país vecino. En concreto, allí se ha probado el kit antifuegos que se ha diseñado y fabricado en la planta sevillana de San Pablo y puede almacenar hasta algo más de 20.000 litros de agua o líquido retardante, se instala en la bodega del avión y se abre desde la cabina para facilitar su salida. España fue el primer país que anunció la contratación de dicho kit, pero se ha empezado a probar antes en Francia. Ahora el Ejército del Aire y del Espacio español está a la espera de que Airbus culmine el desarrollo del kit antiincendios para utilizar también los A400M en las labores de extinción.