Ahora resulta que los italianos son muy “españoles”, incluso “somos más españoles que italianos”, ha señalado Lorenzo Coricelli, en una entrevista en El Economista. Se trata del presidente del holding Farmers Elite Global, que tiene su sede en Sevilla y se ha usado para que la empresa familiar italiana Coricelli lanzara su oferta por Deoleo. Sus palabras se pueden ver como una cierta burla y cabe recordar que los italianos no permitieron que, después de invertir, Telefónica, Banco Santander y BBVA se quedaran con empresas italianas.
En el caso de la teleco que hoy preside Marc Murtra y anda con demasiadas crisis y fracasos (las filiales de Alemania y Reino Unido, la filial Tech…), en gran parte, por culpa de Pedro Sánchez y el clan ZP que lidera Javier de Paz, cabe recordar que fue durante años uno de los socios clave e inversores de Telecom Italia. Entró en esta última en 2007, a través del consorcio Telco (junto a Generali, Mediobanca e Intesa Sanpaolo) que llegó a controlar casi el 24%, pero surgieron tensiones regulatorias y Telefónica también necesitaba reducir deuda, por lo que se produjo su salida definitiva entre los años 2014-2015. La italiana tenía un elevado endeudamiento en 2024 y optó por vender su red fija al fondo KKR y hace unos meses, el operador postal público italiano, Poste Italiane, lanzó una OPA de 10.800 millones de euros por el 100% de Telecom Italia para que el Estado pasara de controlar un 10% a más del 50%.
Por su parte, el Banco Santander fue accionista del Sanpaolo Imi, llegando a contar con un 8,4%. Sin embargo, este último anunció su fusión con Banca Intesa en el año 2006 para crear Intesa San Paolo… y el banco español controlado por la familia Botín salió del accionariado. Hace casi tres años, el Santander cerró sus 21 oficinas físicas de las filial de financiación al consumo (Santander Consumer Bank) para pasar a un modelo totalmente digital. Y ahora, por cierto, Intesa, que es el primer banco de Italia, quiere comerse al quinto, el histórico Monte dei Paschi di Siena (MPS).
Al BBVA tampoco le fue bien con los italianos. En 2005 intentó comprar Banca Nazionale del Lavoro (BNL) lanzando una OPA por unos 6.400 millones para hacerse con el control, pero tuvo que afrontar trabas y reticencias del Banco de Italia, así como una fuerte oposición de un grupo de inversores italianos. También hubo una contraoferta de la aseguradora italiana Unipol y al final, el banco que entonces dirigía Francisco González (más conocido como FG e imputado desde hace años) decidió retirar su oferta y vender su participación del 14,75%, obteniendo importantes plusvalías, y curiosamente, fue el banco francés BNP Paribas el que acabó haciéndose con el BNL.
Todo esto refleja que los italianos no han sido precisamente condescendientes con los españoles cuando se trataba de la propiedad de una empresa italiana. Sin embargo, en nuestro país se han tenido menos reparos, hasta el momento,… y prueba de ello se puede ver en Endesa, que está controlada en un 70% por la italiana Enel. En ese caso, el Gobierno español celebró que se reaccionara a través de Acciona para evitar que cayera en las manos alemanas de E.On, pero después los Entrecanales hicieron caja y el control pasó a los italianos.
Volvamos a la puja por Deoleo, que prosigue, al igual que el ominoso silencio del ministro Luis Planas, pero España no puede perder terreno en el negocio del aceite: el Gobierno debe intervenir, por interés nacional, sí o sí, para que el dueño de las marcas Carbonell, Hojiblanca, Koipe, Bertolli y Carapelli, etc.) no caiga en manos italianas. Por ahora, la empresa familiar italiana Coricelli ha lanzado la mayor oferta (500 millones de euros), superando la mejorada de la cooperativa agroalimentaria española Dcoop (470 millones), así como la de Acesur (dueña de Coosur y La Española, así como accionista de Deoleo con una participación del 5%) y la de la italiana Bonifiche Ferraresi.
Eso sí, no hay que olvidar que Coricelli se ha intentado poner el disfraz español al usar el truco de lanzar su oferta desde una empresa con sede en Sevilla: el holding Farmers Elite Global (dueño de Aceites Abasa, Aceites Gac y otras sociedades) que dirige Lorenzo Coricelli. Este último se ha permitido no sólo presumir de español para evitar el veto del Gobierno español sino también de tener cerrada la financiación (algo lógico si ha presentado ya su oferta), en una entrevista en El Economista. Y encima, ha afirmado que “sería una pena que la empresa se troceara”, en alusión a Deoleo… y dando por hecho que se hará con la misma.
Ojo, el escudo antiopas de Moncloa no sólo sirve para inversiones extranjeras en empresas estratégicas sino también para inversiones comunitarias, pero sólo ha supuesto que se vetaran dos operaciones en seis años, según destaca Cinco Días. El caso de Deoleo debería suponer una tercera porque se trata de un producto estratégico como el aceite de oliva y un negocio en el que España lidera la producción y la exportación a nivel mundial, por lo que no puede permitirse el lujo de regalar parte a su principal rival, Italia. Claro que con la puja por Deoleo, sus principales accionistas (los fondos CVC y Alchemy) buscan salir y hacer caja... pero el Gobierno ya advirtió a Javier de Jaime, el representante de CVC en España, de que tenía derecho de veto. Ahora debería pasar a la acción e intervenir para que se quedara en manos españolas, ya sean las de Dcoop (propietaria de las marcas Dcoop y Pompeian, el de sus cooperativas y varios con Denominación de Origen Protegida -DOP- e Indicación Geográfica Protegida -IGP-) o las de Acesur.
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