Apenas hubo organización. Fue una convocatoria de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), que preside la pepera María José García-Pelayo, alcaldesa de Jerez de la Frontera por el Partido Popular.
Es decir, una asociación apenas conocida y aún menos reconocida, combatida por el insigne delegado del Gobierno en Madrid, el muy sectario Francisco Martín, porque, según él, un ayuntamiento no puede convocar una manifestación.
Y sin embargo, decenas de miles de españoles salieron a la calle al ver a los ceutíes acosados por una turbamulta de sinvergüenzas -sí, sinvergüenzas, al menos en buena parte-, que no menesterosos... que el sinvergüenza de Mohamed VI ha lanzado contra España a modo de balas humanas.
Seguían el dictado de lo que confesaba aquel ceutí: "Es triste verte invadido pero aún más triste es que tu Gobierno no te defienda".
Con ello, la indignación popular, expresada ayer en las calles de toda España, pasó de cabrearse con Mohamed VI a cabrearse con Pedro Sánchez, un personaje que ha unido a la mentira el cinismo, al odio hacia la España cristiana (Sánchez es Cristófobo y España no se entiende sin el cristianismo) con su egolatría, que le lleva a pretender el liderazgo del Progresismo mundial.
Total: un éxito de convocatoria. Los españoles han llenado las calles, por Ceuta y contra Sánchez.
Lo cual resulta llamativo: el 'procés' inició la resurrección del patriotismo español y ahora la invasión de Ceuta lo continúa. El parecer, el moribundo patriotismo español necesita estar al límite para revivir.
El problema es el de siempre: el pueblo le ha dado el martes una oportunidad a la derecha... y la derecha no la aprovecha. Ejemplo: la convocatoria en Madrid fue un éxito pero se topó con el discurso más soso que he escuchado en mucho tiempo el del alcalde, José Luis Martínez-Almeida, que iba para estrella del día y se quedó en bengala fugaz.
La derecha, ni PP ni Vox, han estado a la altura con Ceuta. Critican bien pero ilusionan poco porque no ofrecen nada. No hablan de militarizar Ceuta y Melilla, ni de advertir a Rabat, y a todo el mundo, que las fronteras españolas, a partir de ahora, se defenderán a tiros, ni para utilizar a la Armada para perseguir a las mafias de las lanchas, ni un plan de contingencia militar frente a Marruecos, incluida la amenaza de ruptura de relaciones diplomáticas y ruptura de hostilidades, ni la amenaza explícita al gobierno marroquí de un bloqueo que hundiría la economía marroquí... PP y Vox no dicen nada... y eso desilusiona mucho, ni por supuesto, que sería la solución final, re-evangelizar África desde las dos plazas españolas en el Continente negro. Las soluciones a los problemas de Ceuta empiezan en Santa María de África, patrona de la ciudad. Pero no les pido tanto a Feijóo y a Abascal. Les pido, tan sólo que dejen de criticar y empiecen a proponer.
Por cierto, Ceuta y Melilla son un fin en sí mismo, no un medio para tumbar a Sánchez, el 'tumbamiento' del Sanchismo resulta algo de lo más deseable para todo español de bien.