Como ya les comenté en un artículo anterior, uno de los objetivos preferentes de los medios “regresistas” ha sido y es la manipulación de la información sobre la Iglesia y el Papa. Y esto no lo afirmo desde la mera percepción de una persona con sentido crítico, sino que se fundamenta en el estudio sistemático de la desinformación y la manipulación de los medios que he realizado durante varias décadas desde mi Cátedra universitaria, y en cuyas investigaciones han participado algunos de mis mejores discípulos.

Podría, por tanto, poner cientos de ejemplos históricos y actuales de cómo se han manipulado todas las encíclicas y viajes de los últimos Papas. Pero como lo anterior ya no tiene remedio, y esta desinformación dolosa, además de dar munición a los enemigos de la Iglesia, persigue desorientar a los fieles no advertidos, me van a permitir que les dé algunos consejos prudenciales en referencia a la encíclica que se publicó este lunes y al viaje que comienza el martes.

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Y el primer consejo es que, por favor y por su bien, lea Usted la encíclica completa, por su cuenta y riesgo, sin fiarse de los titulares, y sin conformarse con los resúmenes o comentarios varios, aunque sean de los medios fiables.

Precisamente uno de mis recurrentes asombros (no en el sentido positivo chestertoniano, sino en el negativo de estupefacción ante la “debilidad” humana) ha sido, y está siendo de nuevo, el comprobar la recepción tan escasa o superficial que se le ha hecho a las distintas encíclicas papales, la mayor parte de ellas verdaderas joyas engarzadas en un Magisterio fecundo y orientador que, por ese motivo, no han tenido los frutos que Dios quería y esperaba. De hecho, considero que esa atención tibia a ese Magisterio iluminador es una de las causas principales de la situación babélica en la que nos encontramos.

Un amigo mío, pocos días después de la muerte de san Juan Pablo II, lo expresaba así: “Al Papa se le ha aplaudido y vitoreado. Pero, salvo en unos pocos lugares e instituciones, ni se le ha leído ni se le ha seguido como se debía. Y esto es una gran tragedia para la Iglesia y para el mundo”. 

Considero que esa atención tibia a ese Magisterio iluminador es una de las causas principales de la situación babélica en la que nos encontramos

En mi caso, como, gracias a Dios ha sido siempre así con todas las encíclicas de Papas anteriores, leí Magnífica Humanitas de corrido el mismo día de su publicación y, ahora, la estoy volviendo a leer más detenidamente, y haciendo anotaciones en mi cuaderno verde. Por lo que le puedo afirmar que, aunque se le hayan derramado pequeños borroncillos que hasta el mejor escribano puede echar, es una joya engarzada en la doctrina social de la Iglesia desde su comienzo hasta hoy, que supone una aportación necesaria para que todos los católicos reflexionemos y actuemos con criterio recto y coherencia ante los retos del mundo actual.

Esta lectura personal completa es también necesaria para no dejarnos influenciar por la manipulación que ha empezado ya, no sólo mediante el fácil y antiquísimo recurso de la descontextualización de determinadas frases, sino incluso poniendo en la pluma de León XIV palabras que él no ha escrito, como esa de “tecnofascismo” y otras.

Más burda aún, aunque ya fue ensayada y puesta en práctica en el anterior pontificado, es la de hacer ver que “el Papa es de los nuestros”, mediante la técnica de utilizar la ambigüedad y equivocidad del lenguaje y del contexto, que se produce inexorablemente en la Babel actual, donde el mismo término significa cosas completamente distintas según uno pertenezca a la Ciudad de Dios o a la ciudad de los hombres; a la Tradición humanista secular o al “regresismo” actual.

La impostura de Pedro Sánchez en este sentido, tras su visita al Papa, es paradigmática de este tipo de proceder, que ya le adelanto será utilizado ad nauseam durante su visita de la semana próxima, por todos los medios afines al Poder.

Más grave aún, sin embargo, será el intento de utilización del Papa por parte de ese sector de la Iglesia que pretende convertirla en una ONG, dependiente, como todas las demás, de los favores del Gobierno y de lo “políticamente correcto”. Propósito que es bien visible ya en la programación de determinados actos, como ya se señaló en esta pantalla.

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Pero como, gracias a Dios, hay una Iglesia verdadera -confío que todavía mayoritaria- que vive de la Eucaristía, es un don enorme de Dios y una alegría inmensa para los españoles que el Vicario de Cristo presida una adoración multitudinaria, varias Santas Misas y una procesión del Corpus donde el Rey de reyes sea adorado por cientos de miles de personas por las calles de Madrid, ante el regocijo de Su Madre y Madre nuestra, la Virgen María, que al estar pendiente de su país favorito, intercederá para que haya muchos milagros de conversión y de vocaciones, entre otros.

En este sentido, se acaban de producir dos acontecimientos del mismo orden que me parecen providenciales y que me han llenado de alegría. Y espero que a Usted también cuando se los cuente. 

La semana pasada, el Obispo de Zamora inauguró en el centro de la capital de esta histórica provincia una capilla de Adoración Permanente al Santísimo Sacramento. Es decir, abierta día y noche todos los días del año, con el Señor expuesto en la Custodia para que los fieles puedan orar y adorar en cualquier momento, en silencio y cara a cara con ese Corazón Vivo y Misericordioso de Jesús, verdaderamente presente en la Sagrada Eucaristía. Y en Barcelona capital, el martes pasado, por iniciativa de varios sacerdotes y la colaboración de fieles laicos, se inició la misión para abrir otra igual, bajo la denominación de Capilla de San José. 

Si, además de constatar que la Adoración a nuestro Creador y Redentor es el acto de justicia y agradecimiento más natural y puro del hombre, yo me pusiera a contarle los frutos y milagros de todo tipo que se han realizado y se siguen operando en los lugares donde hay una capilla de Adoración Permanente, -lo cual averigüé antes de escribir la voz Eucaristía de mi libro Aquel que se salva sabe- necesitaría decenas de páginas para resumírselo.

Ya imaginará que he sentido un enorme gozo al conocer esa fecundidad espiritual tan variada de la que, tras las conversiones pertinentes, han surgido vocaciones sacerdotales, arreglos familiares y el inicio de verdaderas obras de misericordia, espirituales y corporales, que trascienden la filantropía material “onegera”. 

Estoy rezando para que una de las inspiraciones que suscite el Señor en los corazones de Obispos y sacerdotes en esta visita del Papa sea la de abrir más capillas de Adoración Permanente en toda España

Por eso, aunque me alegra enormemente que con esta de Barcelona sean ya 77 en toda España, estoy rezando, amén de por otras necesidades de distinto orden, para que una de las inspiraciones que suscite el Señor en los corazones de Obispos y sacerdotes en esta visita del Papa sea la de abrir más capillas de Adoración Permanente en toda España. De hecho, le he pedido al Señor que pronto haya una al menos en las 153 ciudades españolas con más de 50.000 habitantes.

Usted, por su parte, puede desear y pedir lo que quiera. ¡Hay tantas cosas que arreglar en nuestro país! Pero, eso sí, no se deje manipular y lea los discursos completos en una fuente fiable.