Prisión provisional, comunicada y sin fianza, para un hombre detenido en Sant Antoni acusado de agredir brutalmente a su expareja. La víctima, una mujer española de 31 años, continúa hospitalizada en la UCI de la Policlínica Nuestra Señora del Rosario con pronóstico reservado. Presenta un grave traumatismo craneoencefálico y otras lesiones severas, de las que se recupera bajo vigilancia médica.

El ataque tuvo lugar el pasado domingo por la mañana en una vivienda situada en la zona de Can Tomàs. Durante el suceso también resultaron heridas la madre y la hermana de la víctima, que intentaron intervenir para frenar la agresión.

Según La Gaceta, a las puertas de los juzgados, los familiares denunciaron públicamente que el sistema de protección no funcionó correctamente. Según relataron, la mujer llevaba una pulsera telemática por una orden de alejamiento que impedía al agresor acercarse a menos de 100 metros, pero el dispositivo, aseguraron, no emitió ningún aviso.

 

¿Recuerdan la respuesta de la ministra Ana Redondo cuando la presidenta de una asociación de víctimas de maltrató le espetó a la cara que los dispositivos no funcionaban?... eso era un bulo.

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La hermana de la víctima explicó que el agresor accedió al domicilio sin que se activara la alerta preventiva.

Por su parte, fuentes del Ministerio de Igualdad, citadas por la cadena autonómica IB3, sostienen que el dispositivo sí detectó el incumplimiento de la orden de alejamiento y que los operadores activaron a las fuerzas de seguridad. Desde el departamento también se indicó que el pasado 8 de enero se había recomendado ampliar la distancia de protección hasta los 350 metros, una medida que aún no había sido resuelta.

Mientras, la ministra Redondo fija sus esfuerzos en fijar un perímetro de 200 metros alrededor de los establecimientos abortistas para evitar que se rece cerca de los abortorios. Y es que, rezar es más peligros que las pulseras antimaltrato no funcionen, ¡dónde va usted a parar!

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