Ya lo denunció la Plataforma de Afectados por la Ocupación, los vecinos del edificio del Barrio de Salamanca de Madrid alertaron que la SAREB, propietaria de los inmuebles, no sólo no se estaba preocupando en desalojar, sino que les ofrece alquiler social, sí, en el piso que okupan. Se ve que el 'okupa y resiste' funciona... en España.

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Ahora un nuevo caso llega desde la urbanización Arroyovereda, en Arroyo de la Encomienda (Valladolid). Casi la mitad de sus 200 viviendas están okupadas, y lo que es más grave, la Sareb ha decidido solucionaralo regulizando a los okupas con concesión de alquileres sociales. 

Y esto es bello e instructivo por dos vertientes. Por un lado, si el okupa ya vive en el piso y no le echan, ¿para qué va a pagar? Y más, infringes la ley y te cuelas en un piso, no pagas, y de premio, te saltas la cola y los requisitos y ganas una regularización y un alquiler sociales, por encima de los ciudadanos que lo hacen por la vía legal. 

Esta situación ha desatado la indignación de los vecinos legales, que han firmado una petición para que la Sareb deje de regularizar la situación de los okupas. Además, los vecinos denuncian la inseguridad, los altercados continuos y la presencia de la Policía casi a diario, se sienten “sometidos y atemorizados” ante quienes definen como “delincuentes”.

La petición de los vecinos ha sido apoyada por el Ayuntamiento de Arroyo, por el pleno y el alcalde, rechazando frontalmente esta política, ya que “se premia al que infringe la ley y se castiga al vecino que paga su piso con su trabajo diario”. Sin embargo, la Sareb 'se defiende' y asegura que los casos se estudian uno a uno, pidiendo el desalojo para conflictivos y no vulnerables y que solo se ofrece alquiler social a los que se acredita verdadera vulnerabilidad social. Pero insistimos, siguen accediendo, no por el cauce legal, como el resto de personas que precisan de un alquiler así. 

Es curioso el orden de prioridades del Gobierno con estos alquileres sociales: no podemos olvidar el caso del que les hablamos hace una semana: una madre y su hijo, con discapacidad, consiguieron un piso en alquiler social, pero se ven obligados a vivir en su coche, porque la vivienda está okupada. 

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