En el mundo okupa cada día encontramos un caso que nos sorprende. Hemos conocido historias que demuestran la caradura y la impunidad con la que actúan: como los okupas que habían convertido la vivienda en un piso turístico y Hacienda multó al propietario o, los okupas que no se iban porque el banco le iba a quitar la casa al propietario, entonces se quedaban hasta que la vivienda fuera del banco. O el okupa que presume con orgullo de no pagar suministro alguno: "lo paga el ayuntamiento", o cuando un programa no pudo enseñar imágenes de la vivienda porque "invade la privacidad de los okupas".
El caso que llega hoy desde Palma es muy significativo. Dos familias okupas llegan a la vivienda que okupan en un edificio de Blanquerna. No les funciona la llave y, sin ningún tipo de vergüenza, llaman a la Policía Local. A la llegada, los okupas denuncian que la cerradura ha sido cambiada, pero los agentes descubren que no, simplemente había sido reparada por los propietarios.
Así, y gracias aque el Escudo Social cayó, pudieron abrir diligencias por delitos de ocupación ilegal y defraudación de fluido eléctrico, ya que una de las viviendas tenía un enganche ilegal a la red.
Según informa la Policía Local, todo ocurrió el pasado martes, cuando la sala del 092 recibió una llamada solicitando presencia policial, los agentes descubrieron que los que habían llamado eran okupas, residentes ilegales de dos pisos de la finca. Los okupas aseguraban que habían pagado 2.000 euros a un desconocido con la promesa de permitirles el acceso a las casas.
Ser okupa estresa: engancharte a la luz, al agua, estar pendiente de los vecinos, de que no tapien la puerta, encargarte de denunciar al propietario si te acosa... de ahí que no sea el primer caso de okupa okupado que vemos. Ser okupa no es fácil.
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