Decíamos ayer que la primera encíclica del Papa León XIV, Magnifica Humanitas, advertía contra una Inteligencia Artificial (IA) que no es moralmente neutra.

Todo progresista idiota -no, no es una reiteración, aunque pudiera parecerlo- enseguida verá en la advertencia de la Iglesia un miedo clerical a la evolución del hombre. Ya saben, igualito que con Charles Darwin.

Recuerden: el hombre es un ser racional porque hace juicios de valor, juzga lo que está bien y lo que está mal... y a veces hasta obra en consecuencia. Ergo, no se puede dejar a la máquina que tome decisiones morales por nosotros. Las decisiones morales no son importantes: son lo único importante

Ahora bien, si es inteligencia no es artificial y si es artificial no es inteligente. Por tanto el peligro no está en la IA sino en el hombre que creó la IA. De igual forma, el peligro de un atropello no está en los coches veloces sino en el diseñador del coche, que sólo tenía dos patas... y que creó un coche mucho más veloz que él mismo o que cualquier otro peatón.

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Lo mismo ocurre con la IA: es temible por su poder pero muy poco impresionante por su origen. 

En todo caso, lo peligroso es que la máquina decida por ti. Porque la Inteligencia Artificial (IA) nos lleva a la amoralidad, mucho peor que la inmoralidad: nada está bien ni nada está mal, sólo está. Ese es el fin del hombre libre.

Recuerden: el hombre es un ser racional porque hace juicios de valor, juzga lo que está bien y lo que está mal... y a veces hasta obrar en consecuencia. Ergo, no se puede dejar a la máquina que tome decisiones morales por nosotros. Las decisiones morales no son importantes: son lo único importante.

El mayor problema de la IA no es que provoque paro -que lo provoca- sino que un hombre delegue, por comodidad, su libertad en ella

El mayor problema de la IA no es que provoque paro -que lo provoca- sino que un hombre delegue, por comodidad, su libertad en ella. 

Oiga, y si el hombre se abandona a la máquina, ¿puede la máquina llegar a dominar al hombre? Sí, una vez activada -por el hombre, que es el único que piensa-, la maquina siempre le ganará en velocidad de ejecución y en eficiencia.

Por tanto, cuando el Papa concluye que la IA no es moralmente neutra, no se está refiriendo a la máquina, sino al hombre. El hombre es el que ha creado este arma nuclear que sólo dispara lo que el hombre le haya introducido antes. Pero lo hace mucho más rápido.

Si el hombre se abandona a la máquina, ¿puede la máquina llegar a dominar al hombre? Sí, una vez activada -por el hombre, que es el único que piensa- la máquina siempre le ganará en velocidad y en eficiencia

¿O sea que usted no cree en la IA generativa? Claro que creo, generada a través de una idea generada, a su vez, por una inteligencia humana.

De la nada no sale nada, y todo pensamiento sale del hombre. Pero no dejemos que la IA decida por nosotros.