Aunque aún quedaba un encuentro con los voluntarios, se puede considerar que el broche de oro al viaje del Papa León XIV a Madrid fue su encuentro en el estadio Bernabéu con la comunidad diocesana de las tres diócesis que hay en la Comunidad de Madrid. Allí, no faltó la música, el baile y el deporte, donde el Santo Padre aprovechó para subrayar que “¡Hoy la Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre!”.

 

 

Relacionado

Así empezó su discurso ante más de 70.000 personas (representantes de parroquias, movimientos, vida consagrada, sacerdotes, religiosas y agentes pastorales, entre otros,... pero no la princesa Leonor ni la infanta Sofia, aunque sí su prima, Victoria Federica), que se puede resumir como una invitación a la comunión eclesial y al reto de la evangelización. De hecho, León XIV invitó a “ofrecer el testimonio evangélico que desata las mejores fuerzas de una humanidad bombardeada de imágenes y palabras, pero hambrienta de justicia y sedienta de verdad”, así como a experimentar la alegría del Espíritu Santo y contagiarla.

Es “la Iglesia diocesana en medio de un pueblo que ama la música, la danza y el estar juntos, pero que también conoce los conflictos, la resignación y, a veces, la desesperación, situaciones en las que el Evangelio puede abrir un camino a la esperanza”

 

El Santo Padre defendió la liturgia al subrayar que “los y los hechos no son suficientes para generar comunidad: nuestro corazón necesita cantar, es decir, interpretar los acontecimientos y las situaciones celebrando con los demás el sentido que irradian. Para la Iglesia, esto ocurre de manera singular en la liturgia, el gran Memorial de la historia que nos ha salvado”. Refirió que los asistentes son “la Iglesia diocesana en medio de un pueblo que ama la música, la danza y el estar juntos, pero que también conoce los conflictos, la resignación y, a veces, la desesperación, situaciones en las que el Evangelio puede abrir un camino a la esperanza”. Un Evangelio que se debe testimoniar con alegría, la cual no es una emoción pasajera, sino que “se convierte en un modo estable de ser; en un sentimiento profundo que renueva a las personas, a los grupos y a la comunidad diocesana”, y mencionó la encíclica Evangelii Gaudium, del papa Francisco. También citó la primera encíclica de su Pontificado, Magnifica humanita, donde propone la figura de Nehemías para involucrar a toda la comunidad en “edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común en el cual hacer crecer la justicia y la fraternidad”; y subrayó que para los cristianos el modo de construir supone “orientar la acción hacia Dios, para que, bajo su luz, el pluralismo no se disperse en el desorden”.

El Santo Padre señaló que la relación especial entre la Iglesia y la ciudad “cobra aún mayor importancia en el cambio de época que estamos viviendo” y que “se materializa entre personas de carne y hueso, en las relaciones laborales y de proximidad, pero también en las distintas comunidades, asociaciones y entidades barriales”. Invitó a “no dispersarnos ni encerrarnos cada uno en el grupo o en el entorno en el que ya nos sentimos seguros, entre personas que siempre cantan la misma melodía”, porque “hay que cultivar la conciencia de que la verdad es sinfónica y siempre nos supera” y “cultivar el deseo de encontrar al Resucitado, que siempre va por delante de nosotros, nos precede y tal vez ya esté presente donde aún no lo hemos buscado. Por eso, buscarlo y seguirlo es la condición para indicarlo: de lo contrario, no hay evangelización”.

Invitó a “cultivar el deseo de encontrar al Resucitado, que siempre va por delante de nosotros, nos precede y tal vez ya esté presente donde aún no lo hemos buscado. Por eso, buscarlo y seguirlo es la condición para indicarlo: de lo contrario, no hay evangelización”

Usando las palabras de Santa Teresa de Jesús, León XIV clamó “¡nada os turbe, nada os espante! Juntos, como Iglesia diocesana, podéis ofrecer el testimonio evangélico que desata las mejores fuerzas de una humanidad bombardeada de imágenes y palabras, pero hambrienta de justicia y sedienta de verdad. Tened confianza en el hecho, cada vez más evidente, de que se puede volver a la fe o conocerla por primera vez en la edad adulta”. E invitó a “acoger los nuevos comienzos no como una excepción, sino como la regla de la misión”, a “salir del aislamiento y a experimentar la alegría del Espíritu Santo. En efecto, cuando reducimos la vida eclesial a una rutina en la que cada uno permanece encerrado en sus hábitos y en su papel, lo que nos falta es el Espíritu. Éste suscita vocaciones y las une, provocando a veces agitación, discusión, búsqueda de nuevos equilibrios. No os espantéis de todo esto, disfrutadlo”. Hizo un recordatorio: “La bondad, aunque sea de unos pocos, puede vencer el miedo de muchos. Sed, para todos, como una Biblia abierta: que en vuestros rostros y en vuestra vida se pueda encontrar la Palabra de Dios. El amor, efectivamente, es el lenguaje que hace que todos se sientan como en casa”. Y además, de las citadas encíclicas, recomendó leer o releer el libro de Jonás

Relacionado

 

En el Bernabéu no sólo hubo un gran discurso del Santo Padre, también conexión con la ofrenda floral que hizo antes en la catedral de la Almudena, una pequeña procesión de la patrona de Madrid y de Jesús de Medinaceli, cantos litúrgicos, y el rezo del Padrenuestro y el Ave María. Además, hubo testimonios de la vida diocesana y algunos vídeos, así como actuaciones musicales y algo de progresía clerical (por ejemplo, la de los dos presentadores, el matrimonio formado por Christian Gálvez y Patricia Pardo, que se separaron de sus anteriores esposos, ¿no había mejores comunicadores católicos... en Trece TV o en COPE o en otros lugares? El propio Gálvez (que trabajó mucho en Telecinco -una cadena muy católica, como saben, y ahora está en Telemadrid) ha confesado haber descubierto la fe a través de Pardo (quien trabaja en Telecinco)... y ahora hasta quiere sacar tajada (ha escrito un libro sobre el evangelista San Lucas... 

Entre las actuaciones, figuraron: DJ Pulpo, el coro dirigido por el sacerdote Toño Casado y la orquesta sinfónica, el mago Jorge Blass, el grupo Valiván, un monólogo de Santi Rodríguez, Diana Navarro, David Bustamante, Daniel Diges, GuilleProff con un coro de niños, los sacerdotes Ozores y Luispo, otros sacerdotes que cantaron el himnno del encuentro Convivium, el grupo La Voz del desierto (formado por sacerdotes y laicos) y Nico Montero, entre otros. 

 

Your browser doesn’t support HTML5 video

 

Your browser doesn’t support HTML5 video

 

Your browser doesn’t support HTML5 video

 

Y desde luego, el mejor fichaje que puede hacer el Real Madrid en el nuevo mandato de Florentino Pérez es León XIV. Si al final viene de entrenador, José Mourinho debería tomar buena nota. Por si acaso, en la tienda oficial ya están preparados.