Como Usted no sé si recordará, en mi artículo de la semana pasada dejé una pregunta sin contestar: “¿llegará a hacerse justicia?”.

Relacionado

Precisamente, esta semana ha comenzado con el conocimiento de una sentencia ejemplarizante, y con otra serie de hechos, que han abierto las puertas a la esperanza de muchos respecto a que los corruptos paguen por sus delitos.

Pues bien, lamento recordarles aquella frase que Dante y Virgilio se encontraron escrita en la puerta del Infierno: lasciate ogni speranza (abandonad toda esperanza). Ciertamente, esas palabras de la Divina Comedia se refieren a que, una vez que se entre por esa puerta, ya no se puede regresar. Pero ha sido citada por escritores posteriores para otros contextos y circunstancias. Y ahora es aplicable a la imposibilidad de que se haga justicia en la España actual, aunque sí haya algunos actos de justicia, limitados a lo material.

En efecto, puede que haya más personajes imputados que vayan a la cárcel por haber robado sirviéndose de su cargo, si bien en el primero de los juicios acabados, el llamado “caso mascarillas”, ya hay al menos un implicado fundamental que ni siquiera ha sido juzgado y que, por expresarlo coloquialmente, se ha ido de rositas. No hace falta que le diga que me refiero precisamente a aquel que, según la excelente información de Eulogio López del jueves pasado, algunos están proponiendo como sustituto de Pedro Sánchez, si éste, por cualquiera de las circunstancias que le obligaran, tuviese que dejar el Poder.

Relacionado

Es decir, ni siquiera en el caso en que ha habido justicia, ésta no ha sido completa. Pero, aunque en los demás casos se haga justicia a todos los implicados -cosa harto improbable- la justicia siempre será limitada a los delitos materiales contemplados por las leyes vigentes, y que se hayan podido probar fehacientemente. Nunca se tendrán en cuenta los gravísimos actos morales -algunos no contemplados por las leyes y otros incluso amparados por las leyes injustas que esos mismos actores han promulgado en estos años-, y no digamos ya los tremendos perjuicios morales y espirituales que han producido esas leyes y actos inmorales en millones de personas inocentes.

Aunque el ejemplo se queda muy corto, me ha venido estos días a la memoria la magnífica película Los intocables de Eliot Ness. En ella se cuenta la historia real del esfuerzo ímprobo de unos cuantos hombres justos por imputar al jefe de la mafia de Chicago durante los años de la ley seca, el gánster Al Capone, de sus gravísimos delitos: asesinatos, chantajes, clima de violencia, compra de la cúpula policial y judicial… Al final, consiguen que se le condene ¡por un delito fiscal!, gracias a la colaboración forzada de su contable.

Sí, es posible que haya futuras condenas a ciertos imputados por joyas no declaradas, tráfico de influencias, etc. Pero quedarán irremisiblemente impunes los actos injustos verdaderamente graves y con consecuencias terribles para las personas y para todo el país. No sólo en el plano moral y espiritual, sino también en el propio ámbito material.

La justicia siempre será limitada a los delitos materiales contemplados por las leyes vigentes, y que se hayan podido probar fehacientemente. Nunca se tendrán en cuenta los gravísimos actos morales

A vuela pluma, refiriéndome sólo a uno de los personajes encausados, y sin ánimo de exhaustividad, nos podemos hacer las siguientes preguntas:

-¿Se le puede pedir cuentas de haber engañado a tirios y troyanos, presentándose como un benefactor de la humanidad, y de todas las demás mentiras evidentes que ha pronunciado durante años, mientras se dedicaba a “otros menesteres”?

-¿Acaso la venta de gran parte de las reservas de oro a China, por un precio irrisorio, no supone un robo mayor a los españoles que lo que se investiga ahora?

-¿Se le imputará el hecho de haber encizañado, dividido y enfrentado a los españoles de nuevo con su muy mentirosa ley de desmemoria histórica?

-¿Y el haber promovido el aumento de abortos auspiciando la “ley Aído”, que lo contempla como un derecho?

-¿Se tendrá en cuenta la colaboración con un narco-régimen criminal y su blanqueo internacional?

- ¿Se le imputará por haber pactado con ETA y blanquearla después, así como por su olímpico desprecio a las víctimas del terrorismo?

Se me ocurren muchas preguntas retóricas más. Pero con estas bastan para que nos demos cuenta que la justicia humana, tal como está concebida por el positivismo regresista actual, es muy limitada, quedándose en una mera apariencia. Pues en ella no se contemplan los “robos de las almas”; no hay una vía adecuada para realizar una justa reparación a los que hemos sufrido y seguimos aguantando las tropelías de esos poderosos; no se reconoce ninguna instancia superior a la propia voluntad del legislador; existe nada menos que “el derecho a matar y a mentir”; hay obligatoriedad de aplicar leyes inmorales y blasfemas; los poderosos tienen privilegios inusitados, sin control real; el Bien Común no se tiene en cuenta; etc., etc.

Relacionado

De ahí que las palabras del Papa León XIV en el Congreso, instando a elevar la mirada a las leyes divinas que enaltecen la dignidad humana, fueran proféticas y dieran en la diana de lo que habría que rectificar y considerar. Pero, aunque las tácticas y estrategias farisaicas parece que han pasado del apedreamiento de antaño al aplauso falso de hogaño, esa reconvención papal no ha surtido el mínimo efecto.

La justicia humana, tal como está concebida por el positivismo regresista actual, es muy limitada, quedándose en una mera apariencia

Sí deben ser una guía para la lucha por la justicia a la que los católicos estamos llamados, sabiendo que, a corto plazo, tenemos todas las de perder, pero con la mirada en la eternidad tenemos todas las de ganar: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”.

Pues la Esperanza del cristiano es que habrá un día en que se desvele y resplandezca toda la Verdad y en el que se haga Infinita Justicia. En ese anhelado día del Juicio Final, nada habrá oculto que no se dé a conocer y habrá una recompensa grande para los que hayan sufrido las injusticias de los malvados, y para aquellos que hayan confesado a Cristo delante de los hombres. No así para los que libremente hayan optado por la mentira y la injusticia y hayan negado o perseguido a Cristo y a los cristianos. Pues ese será el día en que, como dice el Salmo II, el Rey del Universo “les hablará en su indignación y les llenará de terror con su ira”.