En Hispanidad les contamos la 'técnica de la pizza', una estrategia seguida por los okupas que 'fichan' la casa que quieren okupar, cuando se aseguran de que está vacía, van al domicilio y piden una pizza, que recogen en el portal. Guardan el ticket, que lógicamente tiene la dirección de la vivienda. Esperan un par de días y proceden a okupar la vivienda. Si en el momento de realizar la okupación, la alarma de la casa suena o un vecino advierte a la policía o al propietario de la presencia de los okupas, ellos ya no pueden ser desalojados porque, según el recibo del pedido, llevan ahí viviendo más de 48 horas.
También les informamos de la nueva técnica okupa está proliferando entre estos 'vulnerables ciudadanos': se trata de la 'técnica de la alarma'. El objetivo es el mismo: evitar el desalojo, para lo cual, buscan obtener el empadronamiento en el domicilio, para lo que llevan una factura de internet a su nombre y un contrato de una alarma. Así, hace pensar que es el propietario, puesto que nadie piensa que una persona que no sea dueña de una vivienda va a instalar una alarma en una casa que no es suya.
Ahora los sistemas se sofistican, es lo que tiene tener vivienda gratis y no trabajar, hay tiempo para mucho. Le ha ocurrido a Fernando, nombre ficticio que da en una entrevista al Diario de Mallorca. Es jubilado de más de 70 años y le han okupado su vivienda en el Secar de la Real: "El hombre se siente “desprotegido” ante la actual Ley de Vivienda y asegura que muchos okupas con recursos económicos conocen la ley perfectamente y se aprovechan de las normas actuales".
El caso se las trae, Fernando acudió a pintar su vivienda cuando sonó una alarma: "Me quedé perplejo y se presentó el okupa en un minuto". El propietario explica que la Policía no pudo desalojar al okupa porque éste presentó un contrato de alarma con antigüedad superior a 48 horas. Según denuncia, la empresa instaló cámaras de seguridad y formalizó el contrato de manera presuntamente irregular, y es que por la Ley de Seguridad, la empresa está obligada a comprobar documentalmente si el morador está legitimado para autorizar la instalación del sistema de vigilancia.
Fernando asegura que su okupa "es rico" y conduce un Audi de gran cilindrada, además, "rechazó mi oferta de 10.000 euros para abandonar el inmueble en el momento de ser descubierto y afirmó disponer de todo el dinero negro que quisiera. Dijo que se quedaría porque quería seguir okupando ‘su vivienda'". Para Fernando su okupa actúa con "una impunidad total".
La mafia de la okupación no es nueva para Fernando, que cree que su antiguo inquilino es quien le 'vendió' la llave a este nuevo okupa: "Los caraduras se aprovechan. El hombre asegura que compró las llaves de la casa por 1.000 euros". Ese anterior inquilino estuvo habitando la vivienda hasta un mes antes, "medio año sin pagar y habiendo destrozado la casa".
"El juzgado puede tardar meses o incluso años en echarlo. Es una situación que no conocía; la ocupación solo sale en los periódicos cuando van a desalojar a una persona vulnerable", explica Fernando, que lo único que quiere es "complementar mi pensión con los ingresos del alquiler perdido".