Decíamos ayer que la inauguración -15 de agosto, día de la Asunción de María- de la estatua de la Virgen María más grande del mundo. Hoy añadimos la estatua de Cristo más grande del mundo, ambas en Polonia. 

Hay que ser muy iconoclasta o tener el corazón pequeño para que a uno le moleste que la grandiosidad estética se aplique al único ser grandioso: Jesucristo o al ser creado más excelso de toda la humanidad -y aquí englobo a varones y mujeres-: la Madre de Dios.

Además, recuerden que la iconoclastia es lo más triste que existe.

¡Viva Polonia!  

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