Un reportero destacado en el Mundial de fútbol se extrañaba de la cantidad de camisetas de la Selección española que lucían los mexicanos. Le preguntó a uno de ellos el porqué de esta camiseta y la respuesta fue:
"Porque España inventó este continente".
En Colombia, la víbora de Gustavo Petro afirma estar dispuesto a levantarse en armas porque no acepta que los colombianos, en las urnas, hayan dado por vencedor a Abelardo de la Espriella, a quien el Sanchismo presenta en España, con no poco éxito, como un ultraderechista. Y como al comunista Petro, gran amigo de Sánchez, no le gusta lo que dicen las urnas, pues amenaza con dar un golpe de Estado. Lo más grave es que está hablando a un país donde no se sabe si el Ejército manda más que las guerrillas marxistas o si las guerrillas y los narcotraficantes anexos mandan más que el Gobierno y claro, esas palabras constituyen lo que podríamos llamar una amenaza creíble.
En Brasil, el vengativo Lula se va escorando cada vez más hacia el comunismo totalitario, convertido en el representante global del comunista chino Xi Jinping, en la macedonia de los BRICS, el mayor liberticidio de la diplomacia internacional actual. De puertas adentro, Lula aprovecha su cargo presidencial para lanzar, a través de los jueces, una campaña de persecución, no sólo contra su antecesor, Jair Bolnonaro, sino contra sus hijos, sobre todo contra el que pretende disputarle las próximas elecciones: Flavio Bolsonaro.
A esto añadan a la marxista indigenista Caudia Sheinbaum, presidenta de México, quien ha conseguido doblarle el pulso a Felipe VI para que defienda la Leyenda Negra -¡sí, el mismísimo Rey de España! Insistamos en que la Leyenda Negra se basa en un satanismo indigenista, coaligado con una lucha de clases que en Hispanoamérica siempre ha adquirido caracteres violentos.
El marxismo ha resucitado en Iberoamérica mientras la teología de la liberación le otorga el pedigrí ético de la defensa de los pobres y que siempre acaba donde ha acabado el nicaragüense Daniel Ortega.
Y no se circunscribe a esos tres países sino que se extiende por todo el subcontinente, donde no acepta otro triunfo electoral que no sea el suyo. Así, ese marxismo-indigenista, liberador, ha decidido impugnar las elecciones en Ecuador, Chile o Bolivia, mientras espera que Javier Milei sea expulsado por los peronistas que han salido a la calle pidiendo que vuelva la política económica para vagos, la de la subvención pública, que los Kirchner elevaron al nivel de arte… ruinoso para Argentina.
Al final, se demuestra que la clave de Hispanoamérica sigue siendo Cristo. España evangelizó aquel continente y por tanto, creó aquel continente, Estados Unidos incluido. Si le quitas la base y sustituyes a Cristo por el marxismo indigenista entonces estás muerto.