La Mesa del Congreso de los Diputados suspende durante tres meses la acreditación al periodista Vito Quiles.

El órgano de gobierno de la Cámara, con el apoyo de la mayoría de PSOE y Sumar, ha ratificado la medida tras concluir que Quiles grabó y difundió imágenes del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en una zona no autorizada del Congreso el pasado diciembre, vulnerando el reglamento interno.

Según fuentes parlamentarias citadas por Infodefensa, los letrados de la Cámara consideran “probado” que el expedientado grabó imágenes “sin la preceptiva autorización” y las publicó en redes sociales, lo que constituye una falta grave recogida en los subapartados ii y vi del artículo 98.6.b del Reglamento del Congreso.

 

El Consejo Consultivo de Comunicación Parlamentaria ha respaldado la decisión, señalando que las conductas denunciadas “causan un grave daño a la institución”, al atentar contra el decoro de la Cámara y perjudicar el trabajo de los demás periodistas acreditados. 

Ahora bien, que sus propios compañeros, los periodistas parlamentarios, apoyen al enemigo -el enemigo de un periodista siempre es el poder, por ejemplo la clase política- eso resulta tan novedoso, tan curioso, que induce a temerse lo peor. 

¿Os enfrentáis al mayor ataque a la libertad prensa de toda la etapa democrática y os revolvéis contra… un compañero?

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Y el siguiente, ¿será Bertrand Ndongo? En paralelo, la Mesa ha decidido proponer la suspensión de la acreditación de Bertrand Ndongo por hasta tres meses, tras considerar probado que el pasado 25 de noviembre interrumpió la rueda de prensa de la portavoz de SumarVerónica Barbero, formulando preguntas sin turno de palabra y desoyendo las advertencias de los coordinadores del acto. He aquí el momento en cuestión:

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Volviendo a Quiles, el periodista ha respondido así en X a la retirada de su acreditación: