NEOS alerta del momento especialmente singular que vive España ante el intento de incorporar el aborto a la Constitución como un supuesto nuevo derecho. Todo indica que el Gobierno de Pedro Sánchez pretende cerrar la legislatura con un impulso de carácter constituyente.
Tal y como la Fundación ha venido avisando, el presidente del Gobierno necesita presentar una nueva etapa constituyente, una “nueva España”, que oculte la corrupción que afecta a su Ejecutivo y sus sucesivas derrotas electorales en el tramo final de la legislatura. Y no solo en lo que se refiere al aborto, sino también en el ámbito territorial, impulsando una “segunda transición” hacia una España nueva y plural, en ruptura con la España constitucional de 1978.
Y razón no les falta, el próximo 26 de febrero, el Pleno del Consejo de Estado previsiblemente respaldará el dictamen de María Luisa Carcedo, apoyando la tesis del Gobierno de que el aborto debe recogerse expresamente como derecho en la Constitución. La presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, ha hecho suyo el 'estilo Pumpido'. El miembro del Consejo de Estado y uno de los padres de la Constitución, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, fue el encargado de redactar el borrador para reformar la Constitución, pero como a la exministra Calvo no le gustaba, cambió de ponente. La elegida fue la exministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, que preside la sección novena de la institución. Eso sí, Rodríguez de Miñón, según han informado varios medios que tuvieron acceso al borrador, también daba el visto bueno a introducir el aborto como un derecho constitucional. La redacción del padre de la Constitución simplemente pedía medidas de apoyo y protección a la maternidad por parte de los poderes públicos, pero señalaba que éstos, además, serían garantes de dar las prestaciones necesarias en caso de aborto. Es decir, aceptaba el aborto como derecho.
Pero más allá de la guerra en el Consejo de Estado y de la copia de estilos de Calvo y Pumpido, como bien advierte NEOS, el Gobierno, una vez más, recurre a "una vía tramposa". El ejecutivo aborda esta reforma desde el artículo 43 de la Constitución, relativo a la protección de la salud -un derecho de los ciudadanos-, con el fin de eludir el procedimiento agravado de reforma constitucional que exigiría la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones si se tratara, como correspondería en realidad, a la reforma del artículo 15, un derecho fundamental de nuestra Carta Magna, que es el que reconoce el derecho a la vida. Y ya saben, visto lo visto en las encuentas, una cosa es querer más 'derechos sociales", y otra perder La Moncloa. Aunque ahí está Tezanos para ir preparando el terreno, con un 80% queriendo modificar la Carta Magna... según José Félix.