Estadísticas recientes aseguran que un porcentaje muy elevado de bebés a los que se detecta el síndrome de Down no llegan a nacer. Entre los años 2011 y 2015, en Europa, el 54% de estos bebés fueron abortados. Y en España, el porcentaje llegó nada menos que al 83%. 

Recientemente, el expresidente de Down España Mateo San Segundo elevaba ese porcentaje todavía más: «El 95% de los diagnósticos en el embarazo de síndrome de Down se convierten al final en abortos».

Estas cifras corroboran la corriente eugenésica que se ha impuesto en la sociedad española y occidental que, paradójicamente, como dice Pablo Siegrist --director de la Fundación Lejeune en España-- padece una «esquizofrenia social». Por un lado, se impulsa «la integración de personas con discapacidad intelectual y, en particular, con síndrome de Down», y por otro «se nos muestra como algo bueno no permitirles nacer».  

Pablo Siegrist, en otra entrevista, añadía: "No es que haya una política, como tal, escrita, para favorecer la eliminación de los embriones con síndrome de Down, lo que sí hay es una práctica eugenésica generalizada que trae su causa en las legislaciones que despenalizan inicialmente el aborto o que a día de hoy consideran el aborto como un derecho fundamental de la mujer, donde una de las causas en que ese aborto prácticamente se liberaliza es en el caso de que existan anomalías en el feto y muy en particular anomalías cromosómicas y entre ellas, la más prevalente, el síndrome de Down, que se detectan incluso desde la semana ocho de gestación". 

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"Desde una perspectiva ética, no hay ninguna justificación para promover el aborto de ningún niño. Eso es tajante. Éticamente no se puede sostener el privar a una persona del derecho a la vida, que es el primero de todos los derechos y es el que sostiene al resto. Un ser humano, desde el momento de la concepción, es ser humano", "un ser autónomo, con un programa de vida propio y con un patrimonio genético diferenciado. Esto ya lo detectó Jérôme Lejeune hace ya muchos años”, afirmó Siegrist

El síndrome de Down fue descubierto por el investigador británico John Langdon Down en el año 1866, aunque no su origen. En 1958 el genetista francés Jérôme Lejeune descubrió que consistía en una alteración cromosómica: la trisomía del par cromosómico 21, y publicó su descubrimiento en la revista Nature en 1959. 

Lejeune estuvo nominado para el Premio Nobel, pero su candidatura no prosperó por su valiente postura a favor de la vida y en contra del aborto de los niños con esta alteración genética y otras.

Actualmente, se encuentra en proceso de beatificación. El 21 de enero de 2021, el Papa Francisco  autorizó la promulgación del Decreto de la Congregación para las Causas de los Santos que reconoce sus virtudes heroicas, paso previo para su reconocimiento como Beato.

Jérôme Lejeune nació el 13 de junio de 1926 en Francia y falleció en 1994. La Fundación Lejeune en España conmemoró recientemente el cien aniversario de su nacimiento.

Recordemos las palabras de este gran científico provida: “La calidad de una civilización se mide por el respeto que manifiesta a los más débiles de sus miembros. No hay otro criterio para juzgarla”.

Ojalá nuestra civilización cambie su mentalidad eugenésica y deje de deshacerse de las personas más débiles y vulnerables, aquellas que llegan con algún tipo de discapacidad. Además, fomentemos la cultura de la adopción…