En Uruguay, un enfermero con un falso espíritu compasivo, ha revelado haber asesinado a varios pacientes mediante inyecciones letales.

Ha reconoció a 16 de sus víctimas pero, los investigadores del caso, opinan que podrían ser más de 200 los crímenes perpetrados.

La última víctima, una longeva diabética de 74 años de edad, que estaba internada en un hospital público. Relató el homicida: "le administré una ampolla de morfina, no con el fin de matarla sino de sedarla". La señora murió como consecuencia de un paro cardíaco. "Después me fui a seguir la ronda, controlando a otros pacientes", explicó.

Al declarar ante el juez aseguró que no recordaba cuántas veces había matado y agregó: "Mi error fue haberlo administrado sin autorización médica. No fue con el fin de matar a nadie". El enfermero dijo que no recordaba cuánto tiempo llevaba "ayudando a no sufrir" a sus pacientes, "no lo puedo precisar, tal vez un año".

"Lo que supuestamente administraba provoca asfixia y bradicardia", relató una enfermera del hospital.

Cuando le detuvieron encontraron un bolso con varias ampollas de morfina. Reconoció, también, haber asesinado a varios pacientes aplicándoles inyecciones de aire: "No eran elegidos al azar, se trataba de enfermos terminales que sufrían ellos y hacían sufrir a sus familiares", narró en el juzgado. "Me aproximaba al paciente y con una jeringuilla de 20 centímetros le inyectaba 20 centímetros de aire".

"Reitero que mi intención no era parar la vida, sino permitir que descansara, definitivamente, el enfermo terminal". La sentencia aseveró que "las pruebas permiten deducir, la intención de matar". El asesino trabajaba en la Unidad Neuroquirúrgica del hospital, donde el porcentaje de defunciones es muy elevado. Los enfermos que se atienden en esta unidad son de escasos recursos económicos, en algunos casos indigentes sin familiares que se preocupen de ellos.

El psicólogo Jorge Bafico ha publicado Los perros me hablan, un libro donde analiza los perfiles de ocho famosos asesinos seriales estadounidenses. En el caso de los enfermos uruguayos, explicó que "el término asesino serial no es médico, surge de la criminología".

Según Bafiño, estos asesinos no son rescatables para la sociedad: "La historia dice que no. Hablamos de psicosis muy grave y los perversos o psicópatas que no quieren cambiar. Para la reforma se requiere arrepentimiento y angustia. Y estas personas, generalmente, no la tienen".

Se debe descartar, totalmente, que la motivación de estos homicidios hayan sido para aliviar el sufrimiento de los dolientes.

Benedicto XVI dijo: "El amor de Dios no hace distinciones entre el ser humano recién concebido, y que se encuentra en el seno materno, y el niño, el joven, el hombre maduro o el anciano, porque en cada uno de ellos ve la huella de la propia imagen y semejanza".

Clemente Ferrer
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