El problema de los políticos españoles, por ejemplo del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, es que siempre están llegando a conclusiones pero nunca a convicciones. Lo suyo es el pensamiento débil o, al menos, debilitado.

Datos de paro. Espléndido, para lo que nos tiene acostumbrados. De inmediato, el Gobierno, con la titular de Trabajo, Fátima Báñez, ha llegado a la conclusión de que el repunte es debido a la genial política del Ejecutivo, lo que no ocurría cuando el desempleo se disparaba (desde que el PP subió al poder). Bueno, para conclusión, la mejor la del líder socialista Rubalcaba (en la imagen): quien nos ha sorprendido con una noticia: "Bien por el paro pero después de la primavera viene el verano y el invierno”. Este dato es importante.

Mucho me temo que la buena noticia sólo sirva para que el Gobierno Rajoy no llegue a convencerse de que la economía española necesita un cambio de modelo y no pequeños cambios, donde se inserta la reforma laboral de doña Fátima. Así, Lorenzo Amor, el portavoz de ATA, la asociación de autónomos más importante, ha recordado que el autoempleo, es la única solución contra el paro en España y en Europa y que el Ejecutivo no se lo está poniendo fácil.

En resumen, volvemos a lo de siempre: el cambio que necesitamos se apoya en dos principios: defender lo pequeño frente a lo grande y pasar de proletarios a propietarios. Dos mojones que suponen un cambio de mentalidad y un cambio de política.

Ejemplo: la ley de emprendedores camina en la dirección del autoempleo pero a tan lento ritmo que desespera a los emprendedores y las pymes, es decir, a los que aspiran a ser propietarios, pequeños propietarios.

Y en cuanto a la política fiscal -los gobiernos hacen política fiscal y laboral, y mejor que no hagan nada más- la combinación que exige el pleno empleo sigue siendo la misma: despido libre, impuestos laborales mínimos y salarios dignos. Ayer, la OIT, con toda razón, animaba a acabar con las políticas de salarios bajos porque, entre otras cosas, deprimen la economía y deprimen los ingresos fiscales. Tiene toda la razón.

Eulogio López

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