No sé si es la influencia de su dos colaboradores más próximos y más progres, Rafael Spottorno y Javier Ayuso, pero lo cierto es que SM el Rey de España (en la imagen) está cometiendo una serie de errores -he dicho errores, no horrores- que ayudan poco, no a su imagen pública, más bien alicaída, sino a la concepción de la propia institución, que es más importante.

Por ejemplo, durante su discurso navideño no hizo otra cosa que mencionar la Constitución. Lo cual está muy bien, pero supone empequeñecer la institución que encarna. No es la Constitución de 1978 la que creó al Rey, ni tan siquiera la que le legítima; es el Rey, y una generación generosa, quien forjó la constitución democrática -su principal activo. Quien avala al monarca es la historia, porque su ascendencia se remonta, con permiso de los desvíos genéticos, hasta los Reyes Católicos y si me presionan, hasta el rey Pelayo.   

Porque claro, si resulta que el Rey depende de la Constitución cuando se reforme la Constitución también debería reformarse la Monarquía... que es lo que pretenden quienes desean bien tumbar la Monarquía, o comenzar el derrumbamiento de la institución forzando la abdicación del Rey en su hijo Felipe. Son los mismos que 24 horas después iniciarían la tarea de obligar a abdicar a Felipe VI. Hoy mismo, el lehendakari, Íñigo Urkullu, no se ha decidido por la abdicación del monarca en su hijo, sino directamente por la República. Do you understand

Su discurso en la Pascua Militar respresenta más de lo mismo. Agradeció a los militares haber aceptado los recortes impuestos. ¿No tenía nada más que decir, nada más que proponer a las Fuerzas Armadas

A día de hoy, lo que legitimará a la Monarquía, a cualquier monarquía, es ser un referente moral para el pueblo. En eso también debe mejorar el Monarca. Lo hizo, por ejemplo, cuando pidió perdón por su visita a los elefantes africanos. Eso sí, hay muchos españoles que no aprovecharon la transición para reconciliarse, sólo para medrar. Pero, aún así, un Rey del siglo XXI es una referencia moral para el pueblo o no será nada.

Eulogio López

[email protected]