• En el fondo un regalo oculto más a la banca. Lo compró a mitad de 2012 y el sobreprecio afloró en contabilidad a 31 de diciembre.
  • Si para algo han servido la SAREB y el FROB es para aumentar las ganancias de los consultores.
  • Preferentes y subordinada. Restoy reconoce que se comercializaron mal pero no arremete contra las entidades dolorosas.
  • El Banco de España, eso sí, recuerda que Europa exige, y el FROB ejecuta, que los preferentistas sufran una merma en sus ingresos.
  • Y si fueron engañados, no hacían falta los arbitrajes -predio de las grandes autoridades- sino los tribunales.

El martes 10 comparecía el presidente de la Comisión Rectora del FROB, Fernando Restoy, ante la Subcomisión de Reestructuración Bancaria y Saneamiento Financiero del Congreso. Hizo una exposición razonablemente clara y detallada de la situación de las entidades auxiliadas y de las dos entidades, el FROB y la SAREB, encargadas de dicha reestructuración y saneamiento.

Respecto de lo que nos cuenta de las entidades concretas, tanto del grupo 1 (las nacionalizadas) como las del grupo 2 (meramente financiadas con fondos públicos) poco hay que decir, porque los números son ya conocidos y se han ido publicando con anterioridad. Sin embargo, son interesantes los párrafos que el presidente Restoy dedica al tema del canje de participaciones preferentes y deuda subordinada de los tenedores de ambas. Y ello porque muestra y, en mi opinión, demuestra, la mala conciencia de las autoridades en la gestión del problema (la denominada por estas mismas autoridades gestión de 'híbridos').

Para ello entresaquemos algunos párrafos: "Los ejercicios de reparto de la carga responden al principio fundamental consagrado en la Ley 9/2012 y en el MoU de minimizar la utilización de los recursos públicos en los procesos de reestructuración y resolución. Ello implica que los tenedores de instrumentos híbridos de capital y de deuda subordinada deben contribuir a la recapitalización de las entidades afectadas por estos procesos (…)".

En Hispanidad siempre estuvimos de acuerdo con que los tenedores de títulos de riesgo -las participaciones preferentes y la deuda subordinada lo son- asumieran las pérdidas que les correspondieran, porque para algo cobraron, o al menos pactaron con el banco, cuando los cobros eran contingentes como en el caso de las participaciones, altas remuneraciones. Pero bien hemos dicho "les correspondieran", porque, en los casos de engaños a inversores, éstos debieran ver restituidos íntegramente sus capitales. El problema, como siempre, es demostrar el engaño, si lo hubo, y evitar, porque de todo hay, que perjudicados no engañados se suban al carro de la restitución de sus inversiones que, al final, paga el contribuyente.

En este sentido, es importante que el público que se vea afectado entienda que la no recuperación total de su inversión no es un capricho de las entidades, sino una imposición a España de la Unión Europea que, en buena lógica, exige que sean primero los inversores, y luego los contribuyentes, los que asuman los quebrantos de las entidades. Porque, entre otras cosas, todos esos títulos computaron en la solvencia de la que presumíamos hace pocos años. Cosa distinta es si, insistimos, la comercialización no fue adecuada. En tal caso, acudamos a tribunales.

Sin embargo, en España, nuestras autoridades han sentido pánico a los tribunales y han pretendido quitarles sus funciones mediante la fórmula del arbitraje. Esto es más evidente cuando, como pueden ver, dichas autoridades, encargadas de velar por el bien del público, reconocen que hubo "comercializaciones deficientes".

Sigamos con Restoy:

"Las acciones de gestión de instrumentos híbridos de capital y deuda subordinada, por su parte, han supuesto la aplicación de determinados recortes sobre el valor nominal de los títulos y la posterior reinversión del valor restante en acciones u otros instrumentos de capital similares (...) Las actuaciones del FROB, como las del resto de autoridades involucradas, han estado encaminadas, no obstante, a hacer compatibles los principios de reparto de la carga señalados con la mitigación en lo posible de los costes soportados por los inversores más vulnerables. Con este objetivo, se han acometido en las entidades nacionalizadas procesos de arbitraje para los inversores afectados por una comercialización deficiente de los instrumentos híbridos y se han instrumentado mecanismos de liquidez que faciliten la conversión en efectivo de los activos recibidos en los procesos de canje".

Si al poder público le consta que hubo comercializaciones deficientes, debe usar sus potestades administrativas para sancionar a las entidades que lo hicieron, por un lado, y dejar actuar a los tribunales, para los que la sanción administrativa ya sería una prueba de cargo suficiente, por otro. Pero no queremos eso, queremos, como siempre, molestar poquito y a todos, sean culpables o no, en un concepto muy moderno de lo que es la solidaridad, eso sí: con el fuerte.

De la SAREB, nos cuenta que ha perdido 5,5 millones de euros (900 millones de pesetas) principalmente por servicios exteriores y gastos financieros. Servicios exteriores que se van a ir reduciendo mediante la utilización de personal público, porque si para algo han servido estas dos agencias ha sido para generar nuevos ingresos a las consultoras que aconsejaron de manera previa a la crisis y que ya no podían vender sus servicios para expandir negocios.

El FROB, además, está quebrado (casi 22 mil millones de euros, o tres billones y medio de pesetas) de patrimonio neto negativo. Aparte de que si fuera otro tipo de entidad estaría incursa en causa de disolución, el presidente del FROB nos indica que esta cifra es consecuencia de ajustar las valoraciones de los activos recién comprados a la banca en 26 mil millones de euros (casi cuatro billones y medio de pesetas), e incide en que esas pérdidas pueden llegar a no ser efectivas porque dependerá del precio al que se vendan finalmente dichos activos. Esto es cierto, como también lo es que no se comprende que haya adquirido muy recientemente los mismos por casi cuatro billones y medio de pesetas más de la valoración que firman tan expertos tasadores como los que contrata. Les guste o no, esos cuatro billones y medio de pesetas más (26 mil millones de euros) constituyen una de esas ayudas a la banca que nunca se contabilizan.

Rubén Manso

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