Ha pasado ya el tiempo adecuado, así que podemos hablar de Carlo María Martini (en la imagen), antiguo arzobispo de Milán, cardenal de la Iglesia, recientemente fallecido.

Y no me gusta hacer leña del árbol caído, así que mucho menos del hombre muerto. Dios tenga en su seno a monseñor Martini. Sí, yo también temblaba un punto cada vez que declaraba o publicaba, pero sólo un punto. Y es que monseñor Martini parecía responder a aquel biotipo que describía el gran Clive Lewis, en su delicioso Cartas del Diablo a Su Sobrino, sobre los que acostumbraban a correr con mangueras a las inundaciones y con barcazas a los incendios.

Por supuesto que la jerarquía debe ser guía de los cristianos y hasta de los no cristianos que le aceptan como tal, lo que exige a los obispos impartir criterio en tiempo real. Pero eso no significa "adaptarse a los tiempos" porque los jerarcas representan al Cuerpo Místico de Cristo, que habita fuera del tiempo, o mejor, fuera de los tiempos que corren. Precisamente, lo que desea el Nuevo Orden Mundial (NOM), que no es más que el enemigo de la Iglesia, es decir, Satán, no es eliminar a la Iglesia, sino conquistarla, es decir, pervertirla. En ese sentido, los obispos no deben lavar los trapos sucios en público, sino en privado.

Por ejemplo, juguetear con el comienzo de la vida, es decir, con la mayor batalla cultural que libra la Iglesia, es decir, con el desprecio a la labor creadora de Cristo, no parece la mejor de las estrategias.

Otrosí: convertirse en fiscal de la Iglesia ante los medios informativos, sembrando así confusión y desconfianza hacia su Magisterio, cuando lo que necesita la Iglesia acosada es propagar la confianza en Dios, es decir, la virtud de la esperanza, no parece la salida más brillante.

No soy quién para juzgar a los obispos, y Martini era un obispo. Benedicto XVI no le juzgó, simplemente rezó por él cuando supo que se aproximaba su última hora. Es más, dijo que Martini era "un hombre de Dios". Y resulta que el Papa es guía segura. Por tanto, si ahora no entiendo sus palabras seguro que las entenderé más adelante. Dicho de otra forma: si en materia religiosa yo digo A y el Papa dice B, quien tiene razón es el Papa.

Y no tengo nada más que decir sobre Carlo María Martini.

Eulogio López

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