En medio de un cúmulo de rumores, lo cierto es que la subasta de Catalunya Caixa (CX) quedó desierta. BBVA, en el mejor estilo Francisco González (en la imagen), ni presentó oferta, mientras el otro favorito, el Santander, así como Sabadell y Popular, presentaron ofertas inaceptables.

Conclusión, a pesar de que el FROB, es decir, el Gobierno, es decir, todos los españoles (no Europa, que ha concedido créditos, no donaciones), ha pagado 9.000 millones de euros (más los activos traspasados al banco malo SAREB), y a pesar de que a cambio de esos 900 millones de euros el Gobierno está dispuesto a conceder créditos fiscales por 1.500 millones de euros, a los no bancos les basta.

El Santander y el BBVA le dejan al Gobierno colgado de la brocha. Exigen que les regalen CX y además que les proporcionen un Esquema de Protección de Activos (EPA). Esto es, piden más dinero, otro chollo como el obtenido por el Sabadell con la CAM, por el BBVA con UNNIM y por Caixabank con Valencia. Y ésta última tiene disculpa porque absorbió sin ayudas Caixa Girona, Bankpyme y, sobre todo, ese desastre llamado Cívica. Pero Santander y, sobre todo, BBVA, no tienen ninguna.

El ministro Luis de Guindos ya les ha dicho a los suyos que prefiere que CX permanezca en el sector público y sea absorbido por Bankia. Por lo menos, contaría con un buen gestor bancario, como es Goirigolzarri.

Lo de BBVA y Santander resulta especialmente sangrante, por cuanto los grupos bancarios de BBVA y Santander, al revés que Caixabank y Popular, no han absorbido a otras entidades en dificultades con cargo a su propia cuenta de resultados.

Y el mayor caradura es FG (BBVA), que sí se ha beneficiado del dinero público en el caso UNNIM, que no ha colaborado en el capital de la SAREB y que encima, se dedica boicotear un sistema de subasta, que no nos gusta en Hispanidad pero que, una vez en el baile, exige bailar, no chantajear.

Eulogio López

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