En concreto, por no haber presentado el DNI. En España había 71 millones de cuentas corrientes en 2015. En mayo del año pasado, los bancos bloquearon las cuentas de los clientes que no entregaron fotocopia del DNI tal y como exigía la ley contra el blanqueo de dinero. Tras muchas llamadas, cartas y mensajes, a partir de enero de 2016 iniciaron la segunda fase: la cancelación de cuentas. Desde entonces, se han cerrado más de un millón de ellas, probablemente cerca de dos millones, aunque no hay cifras oficiales. Ancianos, inmigrantes y clientes que han cambiado de lugar de residencia forman el retrato robot de los afectados, explica El País. Las cantidades no reclamadas quedan en anotaciones contables dentro de la entidad, debidamente identificadas para relacionarlas con los titulares de origen de las cuentas y el número de las mismas de dónde proceden. Permanecen en la entidad en custodia durante 20 años. Si los titulares reclaman sus cantidades, se las devolvería, lógicamente, tras la oportuna identificación. Pasado este tiempo, se mandan a Hacienda. Andrés Velázquez [email protected]