La nueva guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán vuelve a repetir la gran paradoja de un Occidente despistado. Un ataque a Irán contando con las mismas y únicas imágenes: las del Israel, no de Irán, donde los ayatolás no permiten entrar a la prensa... pero son esos mismos medios los que no dejan de atacar a Netanyahu y a Donald Trump, dos belicistas peligrosísimos.
En España olvidamos que Podemos, por tanto, Sumar, nació gracias al dinero aportado por Irán y Venezuela, precisamente los dos objetivos primeros de Donald Trump. Esto lo explica todo.
El otro mantra es la invocación del 'derecho internacional', que todo el progresismo mundial enarbola contra Estados Unidos.
La obsesión con el derecho internacional llega al sin sentido de pedir que un ataque pase antes por Naciones Unidas. Como si un ataque sorpresa pudiera ejecutarse tras un anuncio en la ONU.
Al final, lo más llamativo es que Occidente critica a Occidente, no a Oriente, tras 50 años de silencio occidental ante las mayores atrocidades mundiales, Verbigracia: las de los ayatolás.
En cualquier caso, vuelve a repetirse la escena: Europa critica a Estados Unidos aunque es Estados Unidos el que hace mientras Europa sólo habla.
Ahora bien, lo importante son las consecuencias del ataque de Estados Unidos e Israel. Irán no ha atacado a los portaaviones norteamericanos sino a los países árabes que mantienen buenas relaciones con Occidente: Catar, Kuwait, Barhein, Emiratos y un poco, no se atreve más, a Arabia.
Doblegar a Irán significa aniquilar a su poderoso Ejército miliciano y, atención, sus terminales terroristas en todo el mundo. No olviden que los ayatolás son los grandes promotores del terrorismo mundial
Ahora bien, el asunto está en saber cuál ha sido la eficacia del ataque. Lo mas importante: se confirma que, Netanyahu aventura que el máximo líder iraní y el más peligroso, Alí Jamenei, ha fallecido en el primer bombardero de la mañana.
Europa no tiene remedio: el malo es Trump... y el bueno es Irán. Occidente no tiene remedio.
Doblegar a Irán significa aniquilar a su poderoso Ejército miliciano y, atención, sus terminales terroristas en todo el mundo. No olviden que los ayatolás son los grandes promotores del terrorismo mundial.
España se hunde en el ridículo: Sánchez exige un desescalada inmediata y Ione Belarra exige aislar a Donald Trump: Jerusalén y Washington tiemblan.
Uno diría que sí, que la III Guerra Mundial ha comenzado. Mejor que la ganen los buenos.