En Hispanidad advertimos que la legalización de la eutanasia estaba en velocidad punta en Francia. Macron, empeñado en que saliera adelante, amenazaba con referéndum popular si la Asamblea bloqueaba la iniciativa. Emmanuel quería aprobar la eutanasia, es muy progresista, así que si lo bloqueaban recurriría a los franceses, a los que ya se encargará de convencer de que la eutanasia es querida y necesaria. Es más, según los sondeos, un 70% de los ciudadanos galos votaría a favor.
La tensión llegó porque muchos diputados consideran que la norma es "profundamente desequilibrada" a favor de la eutanasia frente a los paliativos. Además, se teme por la libertad de los médicos que puedan verse obligados a practicar eutanasias. ¿Lo mejor de todo? Las palabras "suicidio asistido" y "eutanasia" eran eliminadas del texto por sus connotaciones negativas.
Pero pese a los cambios, los debates y evitar las palabras eutanasia y suicidio asistido, Macron lo ha conseguido: la Asamblea Nacional francesa ha aprobado un borrador de ley que legaliza la eutanasia. Con 291 votos a favor y 241 en contra, la iniciativa de ley recibió la luz verde de la Cámara Baja gala.
Emmanuel solo puede encontrarse con un problema en su norma ya que el Gobierno del primer ministro, Sébastien Lecornu, ya ha advertido de que va a enviar el texto al Consejo Constitucional, que podría rechazarlo. Y es que las decisiones del Consejo Constitucional son vinculantes, puede rechazar la propuesta entera o expresar sus reservas sobre algunos artículos.
De esta forma, Francia puede unirse al grupo de países que han legalizado la eutanasia como España, Bélgica, los Países Bajos, Suiza, Canadá y Uruguay. Un club de lo más progresista, eso sí, los franceses pueden mirarnos al resto de países para ver cómo acabarán.
Y es que en la norma gala se define el derecho a la asistencia para morir como el que tiene la persona que lo ha solicitado a ser autorizada a utilizar una sustancia letal y a recibir asistencia para ello. La ley establece que si el paciente no puede por sí mismo tomar la sustancia letal, que le proporcione un médico, será un sanitario quien se lo administrará. Además, recoge unos requisitos para acceder: tener como mínimo 18 años de edad; ser ciudadano francés o vivir en Francia de manera regular y estable; padecer una enfermedad grave e incurable que suponga una amenaza para la vida y que esté en una fase avanzada, caracterizada por el inicio de un proceso irreversible de deterioro de la salud del paciente que afecte su calidad de vida o que esté en una fase terminal; poder expresar su voluntad de forma libre e informada; y experimentar un sufrimiento vinculado a ese mal que sea refractario al tratamiento o que sea insoportable. En este punto, el borrador indica que el sufrimiento psicológico por sí solo no puede justificar este derecho.
Pero ya se sabe lo que pasa con la eutanasia, siempre es igual, comienza como una ley para casos de alto sufrimiento, irreversibles y escasos, y pasa a convertirse en una de las principales causas de muerte en un país. La sociedad acaba enfermando con una mentalidad eutanásica que quita todo valor a la vida. Lo vemos en Países Bajos donde la eutanasia representa el 6% de las muertes, un país donde hace unas semanas se autorizó la primera eutanasia a una niño menor de 12 años. O sin ir más lejos en España, la eutanasia está legalizada y considerada derecho desde hace tres años, y ya hemos visto muertes por sufrimiento psicológico.