El nuevo presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, tomó posesión de su cargo el pasado viernes 7 de agosto. 

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Durante su discurso hizo diversas alusiones a la fe cristiana que ilumina su vida y su quehacer político. Por ejemplo, agradeció a Cristo Rey “por no haber apartado jamás su mirada providente”. Además, la ceremonia fue presidida por una imagen de la Virgen de Fátima. «Mi gobierno librará la batalla cultural para recuperar el valor de la familia, el mérito, la disciplina, el respeto por la ley y la creencia en Dios». «La fortaleza de la familia es la fortaleza de Colombia».

Asimismo, De la Espriella dejó claro que comienza una nueva etapa en el país: "Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad".

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En ese sentido se dirigió a las organizaciones terroristas colombianas, como el ELN o las FARC, dándoles un ultimátum: «Tienen dos caminos: someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano». «La opción del diálogo está completamente agotada». 

El impacto que ha causado la llegada del provida y profamilia De la Espriella ha sido analizado incluso por el obispo de Orihuela-Alicante, Monseñor José Ignacio Munilla:

 

El mandatario colombiano también recibió a la delegación española, encabezada por el rey Felipe VI: