Pedro Sánchez se enfrenta a la agonía del Sanchismo y sigue siendo rehén de sus socios de investidura no sólo en España, sino también en Europa. Al tiempo que está en un punto álgido de pérdida de prestigio internacional (por ejemplo, no fue incluido en las últimas reuniones por la guerra de Ucrania entre Donald Trump y varios líderes europeos, junto a Ursula Von der Leyen y al secretario de la OTAN, Mark Rutte, con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky) y hasta aparece en distintas portadas de la prensa por internacional por los casos de corrupción (la penúltima ha sido la del Financial Times). Claro que la pérdida de prestigio se agrava aún más al negarse a reformar la ley electoral de la Unión Europea, como informa ABC. Una ley que dotaría de mayor estabilidad política… y reduciría la dependencia de las minorías. Y en el entretanto, cada es menos valorado en España y pierde terreno en las encuestas. 

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Y es que dicha normativa exige establecer un umbral mínimo de voto (del 2% al 5%) para lograr escaño en el Parlamento Europeo. España es el único Estado miembro de la UE que aún no ha adaptado su legislación a la normativa comunitaria que aprobó el Consejo Europeo por unanimidad el 13 de julio de 2018, estando ya Sánchez en La Moncloa. Ojo, porque dicha normativa, que aún no ha podido entrar en vigor por culpa de la actual negativa de España, fija que el umbral electoral será obligatorio para los países que eligen más de 35 eurodiputados… y entre ellos, está el nuestro.

Cabe recordar que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, en el viejo continente se ha intentado acabar con la inestabilidad gubernamental, pero no es una tarea fácil y aún no se ha conseguido totalmente. En esto ha influido la falta de una doble vuelta electoral, algo que sí existe en la mayoría de países hispanoamericanos: en la primera se presentan multitud de candidatos, mientras que a la segunda sólo concurren los dos más votados en la primera. También cabe referir que el sistema alemán no se aplica en todos los países, pero sí sería bueno que se extendiera porque establece un umbral mínimo del 5% de los votos para conseguir diputado.

Tanto la doble vuelta electoral como el sistema alemán citados dotan de estabilidad. Ninguna de estas medidas existen en España, donde abundan las minorías y se las otorga representación parlamentaria para contentar a todos los nacionalismos y regionalismos: ERC, Junts, EH Bildu, PNV, BNG, CC y UPN. Así se pudo ver en las últimas elecciones generales, las celebradas el 23 de julio de 2023: PP obtuvo el 33% de los votos; seguido de PSOE (31,68%); Vox (12,38%); Sumar (12,33%); ERC (1,89%); Junts (1,6%); EH Bildu (1,36%); PNV (1,12%); BNG (0,62%); CC (0,47%); y UPN (0,21%). Si España aprobara la ley electoral de la UE, sólo PP, PSOE, Vox y Sumar podrían estar representados en la Eurocámara, según los resultados obtenidos en las últimas elecciones generales.

Eso sí, si se tienen en cuenta los últimos resultados de las elecciones al Parlamento Europeo, que en nuestro país tuvieron lugar el 9 de junio de 2024, algunos partidos nacionalistas sí que obtendrían eurodiputado al haber concurrido en coaliciones con otros. En esta cita con las urnas europeas, el PP logró el 34,20% de los votos y le siguieron: PSOE (30,18%); Vox (9,62%); Ahora Repúblicas -la coalición de la que formaban parte ERC, EH Bildu y BNG- (4,91%); Sumar (4,65%); SALF (4,59%); Podemos (3,28%); Junts (2,54%); Coalición por una Europa Solidaria -CEUS, en la que estaban PNV y CC- (1,61%); PACMA (0,77%) y Cs (0,61%). Por tanto, si se hubiera aplicado el umbral mínimo de la reforma de la ley electoral de la UE, PNV y CC se habrían quedado sin representación… y Junts lo habría evitado por la mínima.

El tema del umbral mínimo para obtener escaño no es baladí en España, como saben, pues Sánchez es rehén de demasiados socios para sacar adelante distintas medidas. Sin embargo, esto lo sitúa como un mal ejemplo cuando en las instituciones de la UE se busca hacer estable a dicho gobierno y no depender de minorías.