Ayuntamiento madrileño de Aranjuez. El concejal socialista lanzó un vaso a la cabeza del concejal de Vox y le llamó fascista... que no es más que una expresión de odio, de ese odio terriblemente fangoso que Pedro Sánchez combate con penas de cárcel. Porque el adjetivo fascista ha dejado de significar nada. Es como llamar imbécil, una mera injuria.

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El concejal de Vox le respondió llamándole "vago", alusión que sí resulta dura, durísima, porque, aún cuando se emplee como insulto, no se trata de un insulto propiamente dicho sino de una condición, que alude a todo una clase social surgida con el Sanchismo y que trata de vivir de la paguita de la subvención pública, el nuevo modelo social para vivir de los demás sin dar golpe. El absentismo laboral creciente y la creciente okupación son dos consecuencias naturales de esta España de vagos, donde se trata, no de vivir, sino de sobrevivir, como vulnerables... a costa del vecino esforzado y saqueado, con impuestos y sanciones de todo tipo.   

Como Sánchez ya no puede aumentar más los impuestos sin asfixiar a las familias o sin crear un fraude fiscal masivo y como tampoco puede aumentar más la deuda pública... la gente ya sólo confía en que reparta migajas... entre los 'vulnerables'... o sea, entre los caraduras

Sin embargo, este nuevo motín de Aranjuez no deja de resultar una buena ilustración de la actualidad española que, al menos, empieza a clarificarse. Veamos: toda la jornada del miércoles estuvo marcada por el 'escudo social' una tontuna inventada por Pablo Iglesias, poeta de máximas y pancartas, para vender la política del votante de Podemos, un mendicante de subvención pública y, al tiempo, anular al emprendedor y a todo aquel que se esfuerza por crear riqueza con su esfuerzo.

Ahora hablamos de un escudo social ante la guerra de Irán. Aclaración: no necesitamos escudo social alguno ante el enfrentamiento bélico. La guerra empobrece pero también aumenta la actividad económica que es, precisamente, lo que tanto preocupa a los progres. Pero la idea ha cundido y tanto izquierda como derecha, pregonan ese escudo social... que suena 'dabuten' en los telediarios.

Pues bien, el escudo social de socialistas del PSOE y comunistas de Sumar, consiste en más subvenciones publicas. El del PP, creo, en menos impuestos. Ojo, tanto en un caso como en el otro, poquito de cada cosa.

Socialistas: para repartir, primero hay que producir. Peperos: para producir hay que fomentar la propiedad privada pequeña y contener a su peor enemigo: la burocracia y todo lo grande, sea privado o sea publico

Es decir, que España se clarifica, ante el presuntamente necesario "escudo social": los progresistas del PSOE piden más fiscalidad, los partidarios de restaurar la meritocracia, o, al menos, eso dicen en el PP, reclaman menos impuestos y, creo, más respeto a la propiedad privada. Ojo, al modo pepero, al modo de 'la derechita cobarde'.

Volvamos al PSOE: como Sánchez ya no puede aumentar más los impuestos sin asfixiar a las familias o sin crear un fraude fiscal masivo, y como tampoco puede aumentar más la deuda pública, lo que se reparte ente los 'vulnerables' son... migajas.

Socialistas: para repartir, primero hay que producir. Peperos: para producir hay que fomentar la propiedad privada pequeña y contener a su peor enemigo: la burocracia y todo lo grande, sea privado o publico.

Total: PSOE: más subvenciones, PP menos impuestos. Ahora ya sólo nos queda saber qué subvenciones nos ofrece el PSOE, que serán meras limosnas, y qué rebaja de impuestos ofrece el PP, que siempre dice que hay que bajarlos y en cuanto llegan al poder les entra el pánico y los suben.

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Y Vox, ¿puede ser la alternativa? No sólo debe, es que debería serlo, ya mismo. Pero el problema es que, en el momento presente, no sé qué es lo que predica Vox, ni en materia económica ni en materia moral.