¿Qué le ocurre al Rey de España? ¿Quién le escribe sus discursos? ¿No los revisa?

Jueves 23, entrega del Premio Cervantes al escritor mexicano Gonzalo Celorio. No sé sabe si venía a cuento pero su Majestad exclama: "La verdad no es única ni estable". 

Supongo que ni el relativista más recalcitrante llegó a tal sinsentido. 

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A ver: si la verdad es que algo que es blanco no puede ser que sea negro y si es negro no puede ser blanco. Es decir, la verdad es única o no es verdad

Y no sólo es estable, es inmutable. Cambian las cosas, los fenómenos, las personas, pero no la verdad. Si el color de la bandera es amarillo y verde, por decir algo, sólo esa puede ser la verdad. Si mañana se cambia por otra azul y roja, la verdad seguirá siendo estable, consistirá en decir que ahora es azul y roja. 

Es decir, la verdad es única, es estable y es imperecedera. Si cambia, es porque no era verdad.

La degeneración del discurso real comenzó con su sonoro discurso en la Asamblea General de la ONU, cuando aseguró que España debería convertirse en referente mundial de salud reproductiva. Es decir, referencia mundial del aborto, ¡Muy bueno, Majestad!

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Más tarde, continuó hablando con una alusión, tan mentirosa como impertinente, sobre los abusos presuntamente cometidos por los españoles en México, ¿qué abuso ni qué puñetas? Abusos los de los sádicos tiranos indígenas y su ristra de sacrificios humanos.

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¿Qué le ocurre al Rey de España? ¿Habita en la degeneración intelectual o en la más absoluta de las cobardías? Parece que le avergüenza España o que la avergüenzan sus principios. Si le avergüenza lo primero, abdique. Si le avergüenza lo segundo, es que no nos vale ni como Rey ni como persona.